Hoy día tres se pone a la venta la primera novela de la escritora francesa Valérie Tasso, Sabré cada uno de tus secretos. Es la primera vez que Tasso abandona el ensayo autobiográfico para introducirnos de lleno en una obra puramente de ficción. Aunque eso sí, sin dejar de lado los temas que más le gustan: el sexo, el morbo y los más profundos secretos al descubierto. La novela la publica Alienta y el precio de venta al público es de 17,95 euros.
‘Sabré cada uno de tus secretos’ parte de una premisa muy original: ¿qué ocurriría si tus jefes y compañeros de trabajo conocieran tus secretos más íntimos? Pues eso es lo que se le ha ocurrido al presidente de una importante multinacional. Obsesionado por la entomología, y en concreto, por las hormigas, ha descubierto que la comunidad funciona mucho mejor cuando no existen secretos entre sus miembros, por lo que decide llevar esto a la práctica entre sus empleados. A través de la figura de El Revelador, contratado por el presidente, se irán destapando uno a uno los secretos más ocultos de los altos dirigentes de la empresa. Y, por supuesto, el sexo ocupa un puesto muy alto entre estos secretos…
Homosexualidad, adulterio, pederastia, sadomasoquismo, ascensos no del todo lícitos… Los secretos sexuales de los empleados saldrán a la luz como una bomba y desatará las iras y pasiones más contenidas. Precisamente lo contrario que se quería conseguir con tan particular experimento. Así, la novela va desvelando secreto tras secreto, hasta llegar a un clímax inesperado en el que nada ni nadie es lo que parece…
Valérie Tasso es de origen francés aunque hace ya muchos años que vive afincada en nuestro país, concretamente en Barcelona. Licenciada en Ciencias Económicas y Lenguas Extranjeras Aplicadas, realizó un postgrado en sexología, que es a lo que de verdad le ha sacado partido. Autora de libros tan conocidos como Diario de una ninfómana o París La Nuit, Valérie Tasso es aclamada como una de las voces más particulares dentro del ensayo sexual, y con esta primera novela seguro que también da mucho que hablar. Os dejo con un video en el que la propia autora presenta el libro. ¡Que lo disfrutéis!
Hoy os traigo una auténtica delicia, de esas cositas que vais a mirar y a quedaros embobados. Pero empecemos por el principio: si os digo que nuestro protagonista se dedica a romper libros, pues probablemente pondréis el grito en el cielo, ¿quién podría dedicarse a eso y cómo te puede gustar? Pues Thomas Allen lo hace, aunque eso sí, para ofrecernos unas fotografías impresionantes, llegando a pensar que no están tan mal rotos. El caso es que nuestro amigo fotógrafo, partiendo de las portadas de los libros, consigue hacer unas espectaculares escenas cercanas al diorama más clásico.
Desde luego, no se puede negar el peculiar estilo de este fotógrafo americano que tiene especial predilección por libros que podríamos denominar malillos de los años cuarenta y cincuenta. En sus fotos, hay de todo, desde pajaritos hasta un precioso barco, pasando por peleas en toda regla y un sinfín de escenas que nos transporta a otro tiempo y lugar.
Teniendo en cuenta el resultado dan ganas de ponerse a crear algunas de estas obras de arte, aunque he de reconocer que no soy especialmente habilidoso para las manualidades. Eso sí, puestos a destrozar algún libro, tengo alguno que otro con el que no me importaría probar… voy por las tijeras. En fin, dejo de soltaros el rollo y os dejo con las fotografías de Thomas Allen, que hablan por sí solas.
Cuando hablamos de literatura latinoamericana, sobre todo si lo hacemos desde Europa, uno de los principales nombres que salen a relucir es el de Isabel Allende. Y es que desde que publicó su primera novela, La casa de los espíritus, los títulos de sus novelas no han dejado de ocupar los primero sitiales en ventas a nivel mundial. Hoy nuevamente ocupa los titulares por haber sido nombrada Premio Nacional de Literatura de Chile.
Como se pueden imaginar, no ha sido una elección excenta de polémicas ya que si bien nadie puede desconocer su figura y la importancia de su obra, tiene tantos admiradores como detractores. Los primeros que la consideran una de las mejores escritoras en lengua hispana, a la altura de su inspirador Gabriel García Márquez, mientras que los segundos la critican por considerar que se trata meramente de una reproductora de la fórmula del realismo mágico del Premio Nobel colombiano.
Lo cierto es que hoy ha dicho que se encuentra muy emocionada por el recibimiento de este honor, que “lloró hasta el perro” y que pensaba que “uno no es profeta en su tierra”. Dedicó parte de su mensaje a los 33 mineros chilenos atrapados en una mina a 700 metros bajo tierra y reconoció que no habia sido fácil que la eligieran a ella para este premio, ya que en otras oportunidades ya había sido postulada pero que no había sido elegida.
El anuncio fue hecho por el ministro de educación de Chile, Joaquín Lavin, quien expresó que el jurado la había elegido a ella por:
la excelencia y el aporte de su obra a la literatura, la que no sólo ha concitado recepción tanto en Chile como en el extranjero, sino que ha sido reconocida con múltiples distinciones y ha revalorizado el papel del lector.
Para algunos, esta es una decisión política que coloca injustamente a Allende por encima de autores vivos de larga trayectoria y valor literario como Antonio Skármeta, Poli Délano, Fernando Emmerich, Jorge Guzmán, Enrique Lafourcade, Francisco Rivas, Germán Marín, Diamela Eltit y Hernán Rivera Letelier. Allende espera, por su parte, que esta elección “le abra las puertas a otras mujeres”. Anteriormente lo habían recibido Gabriela Mistral (1951), Marta Brunet (1961) y Marcela Paz (1982).
Hoy os traigo una noticia aparentemente poco importante, pero que da gusto compartir. Y es que J.K. Rowling, la archifamosa madre literaria de Harry Potter, ha donado diez millones de libras (unos doce millones de euros, aproximadamente), para la creación de una clínica que estudie la esclerosis múltiple y otros males de origen neurológico, como el alzheimer y el parkinson. Bien por ella y ojalá el ejemplo cunda entre los que, en fin, cuentan con un patrimonio muy superior al del resto de los mortales…
La clínica se ubicará en la Universidad de Edimburgo, y la autora confía en que se convierta en un importante centro de estudio e investigación. Llevará el nombre de Anne Rowling Regenerative Neurology Clinic, en honor a la madre de la autora que falleció de esclerosis múltiple a los cuarenta y cinco años. Rowling se ha confesado muy ilusionada con el proyecto, y aunque ya había apoyado la investigación de esta enfermedad, cree que esta clínica contará con más posibilidad de tener éxito en desentrañar los misterios de la esclerosis múltiple.
Además, ayer mismo se hacía público que la autora escocesa era galardonada con el Premio Hans Christian Andersen, otorgado por la fundación privada que lleva el nombre del autor danés. El premio es bastante suculento, quinientas mil coronas danesas, unos sesenta y siete mil euros, que no están nada mal. En fin, J.K., felicidades por el premio y ya sabes, ahora tienes un buen sitio donde gastarlo…
Actualizado: Gracias a Jotaez nos hemos enterado que el verdadero ganador del Premio Hans Christian Andersen es David Almond y no J.K. Rowling, y todo ha sido por un fallo en la información facilitada por EFE. Niños y niñas, no os creáis todo lo que veis en las noticias…
Dicen por ahí que va a ser el acontecimiento del año en cuanto a literatura juvenil se refiere. Y es que mañana día dos se pone a la venta la esperadísima tercera parte de la trilogía Los Juegos del Hambre, Sinsajo. La popular saga de Suzanne Collins ha cosechado un éxito espectacular con los dos títulos anteriores, por lo que el tercero ha creado una expectación sin precedentes y los lectores andan mordiéndose las uñas esperando el momento de ir corriendo hasta la librería más próxima. A modo de cotilleo puro y duro os puedo decir que se rumorea que han sido los libros elegidos por las niñas de Obama como lectura veraniega.
‘Los Juegos del Hambre’ nos transporta a un mundo post-apocalíptico en el que Norteamérica está dividida en doce distritos y gobernada por un poder tiránico. Para demostrar este poder, cada dos años organizan los llamados Juegos del Hambre, un terrible espectáculo televisivo donde dos representante de cada distrito (un chico y una chica) son trasladados a un medio hostil y deben luchar por su vida hasta que sólo quede uno. Katniss será una de las participantes cuando se ofrezca voluntaria para ir en lugar de su hermana pequeña, Prim. Con una peculiar mezcla de accion, conciencia social, ciencia ficción y filosofía, ‘Los Juegos del Hambre’ nos lleva a un mundo en el que el puro espectáculo televisivo ha superado a la humanidad, algo que no es muy difícil de ver cada vez más en televisión.
Pero además, esto no es todo, ya que los chicos de Molino, la editorial encargada de publicar la saga en nuestro país, tiene preparadas muchas sorpresas para la presentación del libro…
Esta misma tarde, día uno entre las 17:00 y 20:00 horas, podréis ver una peculiar campaña de difusión del libro, y es que en la página oficial Los Juegos del Hambre han preparado muchas sorpresas para que los lectores puedan descubrir más sobre el libro que está a punto de ponerse a la venta, ‘Sinsajo’. Además, contarán con diferentes apartados de manera que puedan recrearse en distintos momentos de la trilogía, así como un chat habilitado para poder hablar con la traductora y la editora. Vamos, para enterarse de todo antes de tener el libro en tus manos y morir de impaciencia hasta mañana que puedas tenerlo, jeje.
Además, también han organizado varias quedadas con los seguidores en diferentes ciudades de nuestro país. Si te interesa, puedes ver en esta página la que te pilla más cerca, que no hay nada como el fenómeno fan para pasar un rato divertido. Y si no te viene bien ninguna, siempre puedes quedarte mirando fijamente el reloj con la cuenta atrás, aunque te advierto que eso no va a hacer que el tiempo corra más deprisa. ¿Y tú, tienes ganas de leerlo ya?
Últimamente podría parecer que nos hemos convertido en Blog de Cine, pero no, seguimos siendo Papel en Blanco. Y es que, en estos días no paran de estrenarse películas o series basadas en famosos libros. Lo que hoy os traigo no es un estreno, si no precisamente el comienzo de un rodaje. El pasado 16 de Agosto comenzaba el rodaje de un gran clásico de nuestro cómic, El Capitán Trueno, a las órdenes de Antonio Hernández. Toda una buena noticia para los amantes de las aventuras del fornido capitán.
Sin embargo, el punto de partida de esta adaptación es un poco original. Las aventuras cinematográficas del Capitán Trueno comienzan en una fortaleza en Oriente Medio, en plenas Cruzadas, para después trasladarse a España, donde el capitán será el encargado de trasladar el Santo Grial hasta sus custodios, corriendo mientras tanto un sinfin de aventuras, y conociendo a los que serán sus populares compañeros: Goliat, Crispín, y su enamoradísima Sigrid. Pero no os creáis, que no es lo único original de esta producción, si hacemos caso a las declaraciones de Hernández:
Nuestro punto de partida es un poco provocador. Queremos ver qué hubiera pasado si el Capitán Trueno hubiera existido de verdad y Víctor Mora hubiera hecho el cómic después de verla.
En cuanto a los protagonistas, nos encontramos a Sergio Peris-Mencheta como el aguerrido capitán, Manuel Martínez como Goliat, Adrián Lamana como Crispín y a la ucraniana Natassa Yarovenko como Sigrid. Por cierto, los actores han confesado que han tenido que ponerse al día con los cómics, aunque les ha sido de gran ayuda contar con un storyboard tan elaborado para la creación de sus personajes. Además, Peris-Mencheta está convencido de que el capitán Trueno es el héroe español por antonomasia. Ahí es nada…
¿Qué os parecen este tipo de adaptaciones? Yo creo que si se hacen con mimo y con cariño pueden dar como resultado una película más que entretenida, ideal para pasar un buen rato en el cine, con tus palomitas y toda la parafernalia. ¿Qué otro cómic os gustaría ver adaptado a la gran pantalla? Yo acabo de tener un flash imaginándome a Carpanta, y no me digáis que no estaría curioso…
De nuevo me presto a reseñar a este pope de la divulgación popular que es Malcolm Gladwell. Autor que, con sólo tres libros (La clave del éxito, Inteligencia intuitiva y Fueras de serie), ha conseguido convertirse en uno de mis divulgadores favoritos.
El secreto: cada 2 o 3 páginas te garantiza la lectura de algún hecho sorprendente que nunca habías leído antes, o de una lucubración que mezcla investigaciones multidisciplinares para permitirse contemplar el mundo de una forma completamente nueva (por ejemplo, admitiendo que la gente que tiene éxito no lo tiene porque sea mejor que los demás, o que en ocasiones es más útil la intuición que el análisis concienzudo, o que la gente no es mala o buena, sino malabuena y buenamala según las circunstancias).
Con Lo que vio el perro, Gladwell no regresa con un nuevo y esperado libro. Pero para los que, como el que el que suscribe, estamos ansiosos por un nuevo volumen, Lo que vio el perro constituye un grato entremés. Qué diablos, en sí mismo vale tanto como cualquiera de los anteriores libros de Gladwell.
Y es que lo que encontraremos en Lo que vio el perro es una recopilación de artículos que Gladwell escribió antes de hacerse explosivamente famosos con sus obras. Artículos que en su día ya fueron publicados en las páginas de The New Yorker a partir de 1996.
Gladwell ha realizado personalmente la selección, y los ha agrupado en tres categorías. La primera sección trata sobre los obsesivos, y aquellos quienes Gladwell denomina genios menores. Es decir, no habla de Einstein, sino del inventor de los cacharros de cocina de la teletienda o de los que intentaron revolucionar el mundo del ketchup, intentando destronar a Heinz.
La segunda sección está dedicada a teorías, a los modos de organizar la experiencia. ¿Cómo deberíamos pensar en los sin techo, en los escándalos financieros o en un desastre como el incendio del Challenger?
La tercera sección está orientada a cuestionar las predicciones que hacemos sobre la gente. ¿Cómo sabemos si alguien es malo, simpático o capaz de hacer algo realmente bien?
En todos sus artículos, Gladwell no busca sólo la verdad, más bien trata de que analicemos la realidad desde otro punto de vista, y sobre todo que seamos capaces de meternos en la mente de personajes tan llamativos como César Millán, el presentador de El encantador de perros, que protagoniza otro de los artículos que conforman esta heterogénea antología.
En todos estos escritos, demasiado cortos para aburrir (bueno, Gladwell nunca aburre), no tan largos como para profundizar tanto como lo hace en sus otros libros, descubriremos algunas de las ideas y obsesiones que más tarde cristalizarían en sus tres obras posteriores. Obras que, como Lo que vio el perro, os recomiendo encarecidamente que leáis si buscáis un poco de divulgación diferente al resto.
S. J. Popeil era quincallero. Se despertaba en mitad de la noche y hacía bosquejos frenéticos en un bloc que tenía en la mesita de noche. Desaparecería en su cocina durante horas, la dejaría patas arriba y saldría de allí con la mirada ausente. Le gustaba mirar cómo trabajaban sus operarios mientras montaban uno de sus prototipos. A finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, trabajó casi exclusivamente en plásticos, reinterpretando la cocina básica con un sutil toque modernista.
Con el libro del que os voy a hablar hoy, A un dios desconocido, de John Steinbeck, me ha pasado una historia curiosa, y es que lo vi cuando llegó a la librería, allá por el mes de Marzo, y me pareció de lo más interesante cuando hojeé sus páginas. Me decidí a leerlo, sí, pero ya sabéis como son estas cosas, y el caso es que entre un libro y otro, y que siempre tengo toneladas de libros que quiero leer, cuando fui a echar mano al libro, ya lo habían devuelto a la editorial. Total, lo tuve que mandar pedir y después de algunos días, ya estaba yo tan feliz en mi casita con mi libro en las manos, dispuesta a leerlo.
‘A un dios desconocido’ es uno de esos libros misteriosos que cuentan una historia, pero van mucho más allá. En este caso, nos sitúa en 1903, cuando Joseph Wayne, un joven granjero hambriento de tierras parte hacia el oeste de los Estados Unidos, donde será propietario de un gran rancho. Ya en California, conocerá la noticia de la muerte de su padre, y poco a poco irá convenciéndose de que en el gran árbol que está junto a la casa mora su espíritu. Animado por su creciente prosperidad, instará a sus hermanos a que se trasladen al rancho junto a sus familias, para así convertirse en una de las familias más prósperas del lugar. Pero, como siempre, no todo puede ir bien o nos quedaríamos sin historia que leer…
Así, Burton, uno de los hermanos de Joseph, obsesionado por la religión, verá en la veneración de Joseph por el árbol creencias y ritos paganos, lo que unido a una inesperada sequía, no tardará en desencadenar la tragedia… Cuajada de referencias a mitos paganos, creencias indias y ritos cristianos, la verdadera protagonista de ‘A un dios desconocido’ es la Naturaleza y su relación con el hombre. La Naturaleza, implacable, que poco entiende de vinculaciones de los seres humanos a una tierra y que impone sus ciclos de vida y muerte ajena a todo. Una novela que ahonda en el misterio íntimo del hombre y la naturaleza, de sus vinculaciones con la tierra, y de sus destinos, irremediablemente ligados.
Amor y muerte, sequía y tormentas, animales salvajes y domésticos, hermanos, mujeres, amantes y asesinos… Todo se mezcla en el crisol de un rancho en una tierra aparentemente fértil, pero traicionera. Las relaciones entre los hermanos, con sus esposas, con los vaqueros empleados se funden con los misterios de los ritos indios y mexicanos, con lugares secretos, salvajes y místicos, con una tierra, en fin, que guarda sus propios secretos y los muestra muy veladamente y por sorpresa. Personajes apenas esbozados pero con fuerza que dejan el total protagonismo a la Tierra, la Naturaleza, así, con mayúsculas, en la que todos estamos inmersos, y de un destino del que no podemos escapar.
Poco nuevo tengo que decir de John Steinbeck. Nacido en 1902, en Salinas, California, es considerado como uno de los mejores autores norteamericanos. Autor de un realismo brutal, relató como nadie las penurias de un país sumido en una gran depresión económica y social, con unos personajes atados a una tierra que controla, para bien o para mal, sus vidas. Autor de obras tan destacadas como De ratones y hombres o La perla, su obra cumbre será Las uvas de la ira. Recibió varios premios a lo largo de su vida, incluido el Nobel de Literatura, que le sería concedido en 1962. Años más tarde, en 1968, moriría en Nueva York.
Antes de ‘A un dios desconocido’ sólo había leído otro libro de Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros. Lo leí cuando tendría unos doce o trece años, en casa de mi abuela en verano, en una edad en la que leía de todo sin discriminación. Y cuando digo de todo, me refiero a, sí, cualquier cosa que tuviera tapas y letra impresa. Muchos años más tarde me enteré que el libro que yo había leído no era especialmente representativo de Steinbeck, y entre esto y que no me acuerdo del estilo, la verdad es que puedo considerar ‘A un dios desconocido’ como el primer libro de Steinbeck que leo. Y la experiencia no ha podido ser mejor.
La prosa de Steinbeck ha sido como una especie de revelación, y es que, aunque pueda parecer tremendamente sencilla, esconde una fluidez que ya quisieran muchos escritores para sí. En este caso concreto, me ha fascinado la manera en la que Steinbeck consigue que el paisaje se convierta no sólo en un personaje más, si no en el eje alrededor del que gira toda la novela. Casi puedes sentir en tu piel la emoción eléctrica de la tormenta a punto de descargar, la tensión de la sequía en los huesos, el miedo de los animales antes de ser sacrificados. Ha sido toda una experiencia que pienso volver a repetir en breve, no faltaría más. Me llaman especialmente la atención Tortilla Flat y Cannery Row, por acercarme a algo un poco más cómico, pero ya veré cuál es el que cae en mis manos…
Para dar comienzo a la fiesta, Joseph hizo un ritual que le había contado el Tío Juan, algo tan antiguo y tan natural que a Joseph le resultaba familiar. Cogió un vaso de aluminio de la mesa y se dirigió al barril de vino. Lo llenó de vino, cantarín y burbujeante. Entonces levantó el vaso a la altura de los ojos y derramó el vino en la tierra. Otra vez volvió a llenar el vaso, pero esta vez se lo bebió, en cuatro sedientos tragos. El Padre Angelo sacudió la cabeza y sonrió, por la forma tan elegante en que se había llegado a cabo. Una vez terminada la ceremonia, Joseph se acercó al árbol y vertió un poco de vino en la corteza. Oyó la voz amable del sacerdote a su lado:
- Eso no está bien, hijo mío.
Joseph se giró inmediatamente.
- ¿Qué quiere decir? Había una mosca en el vino.
Pero el Padre Angelo sonrió comprensivo y algo triste.
- Tenga cuidado con los bosques, hijo mío. Jesús es mejor salvador que Hamadríade.
Ah, Shakespeare. Genio entre los genios. Cumbre de la literatura universal. El teatro llevado a su máxima expresión. Y, de repente, nos encontramos con Jamlet (con Jota), lo que podría ser considerado un hijo bastardo, díscolo, alocado y encantador, de la genial obra Hamlet. Y es que esta versión del archiconocido príncipe danés en clave de humor nos llega de la mano de Titania Producciones y se podrá ver en Madrid hasta el 19 de Septiembre, en el Teatro Casa de Vacas del Retiro. Una propuesta la mar de original para revivir los clásicos de otra manera.
Así, ‘Jamlet’ nos traslada a Aragonia, un reino ficticio, en el que el príncipe Jamlet, ataviado con pelo morado y nariz roja propia de un clown, se sigue debatiendo entre la demencia y la lucidez. Esta versión libre le da la vuelta a la popular obra y la convierte en un espectáculo en el que se mezcla el humor, el absurdo y la música. Eso sí, los habitantes de Aragonia se mueven a ritmo de jotas, en un homenaje a la tierra que vio nacer a Titania Producciones. Nos puede parecer extraño, pero Rosa Sáez, autora del guión de ‘Jamlet’, nos intenta convencer de esta manera:
Tendemos a verlo como un rollo, pero en el fondo lo folclórico tiene mucha fuerza dramática.
No es la primera vez que Titania Producciones le hace una buena revisión al dramaturgo inglés, ya que antes ya habían versionado El sueño de una noche de verano y Romeo y Julieta, con las que han cosechado grandes éxitos en festivales internacionales. Y cuidadín, cuidadín, que lo próximo que tienen en mente es una versión de nuestro clásico Quijote. ¿No tenéis curiosidad?
La verdad es que me parece una adaptación muy curiosa. Eso del Ser o no ser a ritmo de jota tiene que ser toda una experiencia, aunque así de primeras nos suene un poco raro. Nunca está de más ver nuevas versiones de estos clásicos, y mucho más si son tan originales y divertidas como esta. Estaremos pendientes a los próximos movimientos de esta peculiar compañía teatral…
La última conejita fichada por el anciano más feliz del planeta, Hugh Hefner, no tiene desperdicio. Y es que en el número correspondiente al mes de Septiembre de la revista Playboy, entre los desnudos habituales, encontraremos un extracto de Madame Bovary, la obra más famosa y controvertida de Gustave Flaubert, como resultado de haber sido seleccionada por dicha publicación como ‘la novela más escandalosa de todos los tiempos’.
Y es que, aunque hoy la obra está considerada como un referente del realismo francés del siglo XIX, el bueno de Flaubert escandalizó a todos con ‘Madame Bovary’ cuando fue publicada en el año 1857 después de cinco años de trabajo, llegando incluso a ser procesado por haber escrito un libro que iba ‘contra la moral pública y religiosa y las buenas costumbres’. Recordemos que ‘Madame Bovary’ nos trae la historia de Emma, una joven casada con un médico por pura conveniencia, conseguirá así el estatus que quiere, pero enseguida se dará cuenta de que no es feliz. Así, buscará en diversos amantes y derrochando la fortuna de su esposo la cura para esa enfermedad del alma.
Al fin voy a poder demostrar lo que llevo años diciendo, y es que estoy harto de que me miren raro cuando digo que la revista Playboy es literatura y poesía en estado puro. Al menos por esta vez me darán la razón, jeje.
Todo el mundo admite que escoger bien una lectura es importante. Pero tal vez no se da tanta importancia a cómo se lee. Sin embargo, cómo leemos puede ser tan importante como lo que leemos.
Dijo el escritor Joseph Epstein que “La biografía de cualquier literato debería ocuparse extensamente de lo que leyó y cuándo, porque, en cierto sentido, somos lo que leemos”. Eso es cierto. Condenadamente cierto. Si uno se fija lo suficiente en la cara de una persona, incluso podrá dilucidar, gracias a su mirada, si ha leído mucho o poco, y también qué clase de lecturas ha llevado a lo largo de su vida.
Pero no voy a hablaros de listas sacralizadas de libros que deben leerse. El gusto literario, a mi juicio, es personalísimo. De lo que voy a hablaros es de la liturgia en envuelve la lectura de un libro. Sin duda algo consustancial a lo que desprenden las propias letras del libro.
Por ejemplo, recordad los lugares donde os habéis refugiado para leer aquel libro tan especial. Cuando pienso en refugios para lectura no puedo evitar pensar en el que escoge Bastian en La historia interminable. O el haz de linterna amortiguado en nuestras lecturas nocturnas, cuando los padres desautorizan permanecer despiertos.
Tengo un amigo que, cada vez que se ponía a leer El señor de los anillos, encendía una pipa y echaba el humo contra las páginas del libro. Cada página, o cada dos páginas, calada y nubecillas de humo espeso, como si uno pudiera sentirse así más cerca de Gandalf y su pipa.
Se cuenta que Maquiavelo solía preparase para leer disfrazándose con ropas del período del escritor que estaba leyendo y que servía la mesa para ambos. Era sin duda una muestra excelsa de respeto por el autor.
Pero uno de los autores que mejor han trasladado la liturgia de ponernos a leer un libro especial, refugiados en nosotros mismos, lejos de las intrusiones de hermanos y amigos, transmigrando (con permiso del teólogo John Dunne) durante un breve espacio de tiempo a un punto de vista completamente diferente al nuestro, es Marcel Proust, que escribe lo siguiente en su libro Sobre la lectura:
Puede que no haya habido en nuestra infancia días más perfectos que aquellos (…) que pasamos con nuestro libro favorito. Todo aquello que tanto complacía a los demás, o eso parecía, y que descartábamos como un vulgar obstáculo para un placer divino: el amigo que venía a buscarnos para jugar cuando estábamos en el pasaje más interesante; la molesta abeja o el rayo de sol que nos obligaba a levantar los ojos de la página o a cambiar de postura: la merienda que nos habían obligado a llevarnos y que dejábamos intacta a nuestro lado (…), todas esas cosas con cuya lectura podíamos sentir cualquier cosa menos fastidio, han dejado grabado en nosotros un recuerdo tan dulce (mucho más precioso a nuestro actual entender que lo que leíamos entonces con tanta devoción) que, si por casualidad hojeamos aquellos libros de antaño, no es más que porque son los únicos calendarios que hemos conservado de los días que se fueron y confiamos en ver reflejados en sus páginas las moradas y los estanques que ya no existen.