
El martes día 12 de noviembre de 2002 comenzaba a publicarse con periodicidad
diaria EL MERCURIO DIGITAL. El proyecto respondía a dos necesidades principales:
la propia de sus creadores para desarrollar la profesión periodística sin los
condicionantes que atan actualmente a los periodistas de los grandes diarios
impresos y de las empresas informativas en general, y la observación de un hueco
informativo en el medio (muchos portales de información, pero contenidos de una
uniformidad asombrosa y una limitación decepcionante).
EL MERCURIO
DIGITAL se comprometía entonces a responder sólo ante sus lectores, a hacer un
periódico de contenido amplio, heterogéneo, en el que tuvieran protagonismo los
asuntos que de una forma global preocupan a la persona crítica de este principio
de milenio.
EL MERCURIO DIGITAL se compremetía entonces y sigue
comprometido a informar sobre y para las minorías, a la protección de las
menores y los menores, a informar y defender la igualdad de la mujer, a la
defensa de los animales y el medio ambiente y a la utilización de un lenguaje no
sexista.
El Editor

Ángel Rojas Penalva, cartagenero de nacimiento (1962) y madrileño de corazón, asegura sentirse "congoleño, haitiano, mexicano, checheno, sudaní o somalí gracias a la información".
Tras su paso por la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, se licencia en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid.
Inicia su actividad periodística en la radio local, como locutor, luego redactor y luego jefe de informativos. Colaborador de diversos medios, pasa a dirigir el diario Actualidad de Cartagena, que termina cerrando después de su negativa a ceder a presiones. Huyendo de los intentos de manipulación, se refugia en Internet, donde encuentra su medio natural. Aquí edita, además de El Mercurio Digital, numerosas publicaciones: Actualidad, Wild Cat, El Conventillo, Opinión Pública, Redacción Abierta, Jaloque, El Salero, El Mercurio de los Animales, El Mercurio del Medio Ambiente y su libro El Naufragio del Sirio (2001).
Defiende la información como un Derecho Universal , "no una propiedad de políticos, medios de comunicación, empresas en general ni periodistas para utilizarla en su propio beneficio". Amante de los animales y la naturaleza, considera una obligación del ser humano protegerlos, así como una obligación del periodista "informar de todo aquello que concierne a las minorías".