Las garras amenazan y el miedo muchas veces paraliza, por eso los menores son
las principales víctimas de las aberraciones adultas. Explotación sexual, el
maltrato en su máxima expresión. El continente anualmente recibe millones de
personas dispuestas a conocer, las maravillas latinoamericanas. De un extremo al
otro, se ofrece belleza: lugares cargados de historia, ciudades pintorescas con
personajes entrañables y playas paradisíacas. En fin, paisajes dignos de una
postal, componen un amplio paquete turístico, que los extranjeros pagan
gustosos, todo sea por disfrutar. Pero no sólo eso, ahora América Latina se han
convertido en el epicentro del turismo sexual.
Según la Organización Mundial del Turismo (OMT) de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), cuando se habla de turismo se hace referencia a las
"actividades que realizan las personas durante sus viajes, en lugares distintos
al de su entorno habitual, por un periodo de tiempo consecutivo con fines de
ocio". En este caso, para mantener relaciones sexuales.
El auge de esta
nueva "modalidad", se debe al vacío legal, que lamentablemente afecta a casi
toda América Latina. Pero no sólo eso actúa como denominador común, sino
también, el hecho de que las principales víctimas son los menores de edad, de
ambos sexos. De acuerdo a datos del Consejo Nacional del Menor, extraídas del
diario nacional Clarín, las edades preferidas por los pedófilos son de 8 años en
el caso de las nenas y 12 años de los nenes.
La prostitución y el trabajo
infantil, está estrictamente ligada a la pobreza, (Ver: "Un antiguo fantasma que
resurge". APM 11/09/07). Las víctimas viven en un ambiente de marginalidad, al
que suele sumarse un entorno familiar inestable y un precario -e inexistente-
nivel educativo.
Todo esto, está estrictamente relacionado con la falta
de políticas por parte de los Estados, que "facilitan" el desarrollo de estas
actividades denigrantes. Los artículos 34 y 35 de la Convención sobre los
Derechos del Niño, establecen que los gobiernos deben proteger a los menores de
todas las formas de explotación y abusos sexuales, dado que estas actividades,
ponen en riesgo su integridad física y psíquica.
Además, el Protocolo
Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño, establece que los
responsables deben ser criminalizados y castigados, porque estos delitos son
considerados de lesa humanidad. Según lo establece el Estatuto de Roma dichos
crímenes, son que aquellos desarrollados por el propio Estado "a través de una
política que atenta sistemáticamente contra los derechos fundamentales de una
sociedad civil o un grupo determinado de esta".
Pero muy poco se hace al
respecto y no es casual, por fuerte que pueda parecer esta afirmación. Sobre
todo si se tiene en cuenta, que la explotación sexual, es la tercera categoría
más lucrativa en el ámbito internacional, por debajo del narcotráfico y de la
venta de armas, ya que produce una ganancia anual que oscila entre los 5 y los 7
billones de dólares.
En los principales países del llamado "Primer Mundo"
existe una reglamentación que prohíbe practicar estas actividades. Pero al
parecer, los turistas que llegan a Latinoamérica, buscan satisfacer aquello que
en sus países tienen vedado. Es por esto, que según el director regional de
Unicef para América latina y el Caribe, Nils Kastberg, en la región el turismo
sexual es "un problema de gravedad".
La OMT aporta datos importantes a
tener presentes, que aseguran que el 0,6 por ciento de las personas que viajan
en todo el mundo, son "turistas sexuales". El principal destino para concretar
estas prácticas, es México, asegura la Red de Organizaciones Trabajando para la
Eliminación de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes
(ECPAT).
La prostitución infantil está a la orden del día y es una
práctica extendida por todo el continente. Por lo que Brasil no escapa de este
flagelo, sobre todo en los grandes centros turísticos del nordeste del país, o
en grandes ciudades como Río de Janeiro y San Pablo. En estos lugares, según el
diario brasileño "Correio Braziliense", los menores reciben 3 reales (1,64
dólares) por cada encuentro sexual.
Se mire desde el punto de vista que
se mire, la prostitución infantil es una de las prácticas más degradantes, y es
sin dudas una de las máximas expresiones de violencia. Pero sin dudas uno de los
mayores problemas que se ponen al descubierto en la lucha contra la explotación
sexual infantil, es la existencia de clientes que hacen rentables estas
actividades De acuerdo a datos publicados por el Fondo de Naciones Unidas para
la Infancia (Unicef), cada año caen en las redes de la "explotación sexual
comercial de la infancia", alrededor de un millón de menores, en su mayoría
niñas, pero también un número considerable de niños en todo el mundo. En
Argentina, la situación no es menor y a veces es mucho más preocupante.
Según la legisladora chaqueña, Clelia Ávila "más del 90 por ciento de
las secuestradas, pertenecen a las provincias del Chaco, Corrientes, Formosa y
Misiones y son llevadas a la Capital Federal, donde son utilizadas para el
denominado 'turismo sexual' ".
Las autoridades nacionales, que en este
caso deberían operar a través de la Secretaría de Turismo, parecen haber omitido
un pequeño detalle: su obligación es proteger a los ciudadanos, sobre todo a los
niños que son los más vulnerables.
Pero además, por si fuera poco, hay
otra "ventaja" para aquellos que gustan de estos servicios: el tipo de cambio
monetario. La suma de todo esto, ha hecho que Argentina también se posicione
como uno de los principales destinos, para llevar a cabo este tipo de
actividades penadas en otros países.
De hecho se dice que Buenos Aires se
ha convertido en "La Meca" del turismo sexual, sobre todo infantil. Basta tener
presente los datos al respecto, para darse cuenta que esa afirmación es real:
alrededor de 5 mil niños se prostituyen en las calles de dicha
ciudad.
Para que esta degradación a la infancia pueda frenarse,
necesariamente hay que "desarmar redes de trata y complicidades, en los ámbitos
político, judicial y policial", señaló Fabiana Tuñes, directora de la
organización no gubernamental "Casa Encuentro", en un informe realizado por el
Diario Popular.
Es importante resaltar que el turismo sexual, la trata de
personas y la prostitución infantil, son 3 actividades que van de la mano y que
crecen en forma alarmante. Esto se debe a que son negocios lucrativos,
controlados por mafias criminales que operan en el ámbito internacional, con el
respaldo de aquellos que debieran poner límites a estas prácticas.
En el
año 1926 la "Convención sobre la Esclavitud" decidió abolir el acto por el que
"un individuo está bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer
libremente de sí mismo". Sin embargo poco importa que exista dicho Tratado
Internacional, porque hoy en día, la trata de personas en todas sus formas -el
90 por ciento se traduce en explotación sexual-, es sin lugar a dudas la
"esclavitud del Siglo XXI".
La problemática que hoy azota a todo el
continente, pero que se extiende a nivel mundial, está en agenda internacional
hace varios años. En 1999 la OMT, elaboró un Código Ético con el objetivo de
prevenir los casos de turismo sexual, pero muy poco se ha avanzado al respecto,
porque las cifras siguen siendo elevadas, y las leyes casi
inexistentes.
En Argentina, al igual que en otros países, las zonas
fronterizas son los principales lugares de operación para la trata de personas,
por la falta de controles (Ver: "Las mujeres en la mira". APM 23/12/2007). "En
la zona de la Triple Frontera (...) se han detectado diversos mecanismos de
oferta de menores de edad para la actividad sexual a través de Internet o la
prensa escrita", así lo advierte un documento publicado con el apoyo de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Lógicamente existen
sectores de la sociedad que niegan la existencia de estas prácticas, pero la
realidad demuestra que el número de niños sometidos a estas vejaciones es
asombroso, como consecuencia directa de la situación de pobreza y desprotección
en la que se encuentran.
Hay datos indignantes, que demuestran que la
propia familia, es la que obliga a los menores a prostituirse, para llevar el
dinero al hogar. Lo cual deja al descubierto la falta de educación, de
oportunidades y la falta de intervención de un gobierno que debe garantizar el
bienestar del pueblo.
Las redes de trata de personas operan en la
clandestinidad, es por esto, que los casos de secuestro y explotación sexual, no
son muy conocidos, e incluso muchas veces no son denunciados. Para Francisco
González-Bueno, presidente de Unicef España, el turismo sexual es "una práctica
oculta de la que no existen datos fiables, porque las víctimas son menores y los
hechos no son denunciados, ni siquiera por sus padres o tutores, que
generalmente obtienen un beneficio económico por permitirlo".
La
prostitución que se ve en las calles, es ínfima, en comparación con las cifras
de jóvenes que son obligadas a "ofrecer" servicios sexuales dentro de estos
círculos. Los datos de la Organización Internacional de Migraciones (OIM)
reflejan que aproximadamente 100.000 personas "ingresaron" al circuito en
América Latina.
Como consecuencia del mal llamado "trabajo", los menores
están expuestos no solo a la degradación psicológica, sino también a embarazos
no deseados, a una brutal violencia y a enfermedades de transmisión sexual que
pueden cobrarse la vida de las víctimas.
Para intentar ponerle freno a
esta situación, una de las prioridades de Unicef es realizar campañas para
generar conciencia no sólo entre los turistas, sino en toda la sociedad, porque
hay que tener en cuenta que la explotación sexual no es un trabajo y por lo
tanto debe ser denunciada.
Desde 1980, cada 27 de septiembre se celebra
el día mundial del turismo, y si bien este año, el objetivo principal es el de
desempeñar un rol activo que permita hacerle frente al doble reto de "responder
al cambio climático y de mitigar la pobreza", es importante que se siga haciendo
énfasis en la lucha contra el "turismo sexual".
Para frenar el
crecimiento desmedido de esta actividad, en algunos países de Europa, como
España por ejemplo, se están realizando campañas impulsadas desde Unicef. Para
González-Bueno es importante sensibilizar "tanto a aquellas personas que viajan
desde España a destinos turísticos conocidos por ofertar este tipo de
actividades, como a las compañías aéreas y agencias de viajes que son
intermediarios".
Pero en Argentina, que es uno de los destinos turísticos
para los pedófilos, también se están diseñando proyectos, que permitan frenar
prácticas de este tipo. Por eso la diputada de la Coalición Cívica, Fernanda Gil
Lozano, impulsa en la Cámara de Diputados un proyecto de ley para "informar a
los extranjeros que en Argentina está prohibido el turismo sexual y la trata de
personas".
A pesar de que cada año, el 23 de septiembre se conmemora el
Día Internacional Contra la Explotación Sexual, en reconocimiento de la llamada
Ley Palacios -primer intento legislativo en el continente para combatir la
prostitución de mujeres, niñas y niños- las víctimas aumentan año a año y los
intentos por ponerle fin a la explotación de menores, no alcanzan.
Tal
como reflexiona la abogada Ana Chávez, del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj),
en una entrevista realizada por la revista Caras y Caretas, "ningún chico nace
cometiendo delitos y ningún chico a los 10 años decide que va a prostituirse y a
consumir drogas, pero como no se visualiza el problema, no se elaboran políticas
activas para la acción y represión de esos delitos que cometen los adultos hacia
aquellos niños, ni políticas reparatorias para los niños víctimas de esos
delitos".
Es importante tener en cuenta que para alcanzar una real
transformación, los cambios deben ser profundos, por eso es necesario el
compromiso y la correcta participación de los gobiernos, y de la sociedad civil.
Lamentablemente las víctimas están viviendo la vida al revés, y aunque
suene pesimista, nadie está a salvo de las garras de aquellas bestias que
trafican y se llenan los bolsillos con el sacrificio y la degradación de la
infancia.