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Un banco de grabaciones de voces de personas sanas y de otras afectadas por
enfermedades como el Parkinson o el cáncer de laringe, entre otros trastornos,
está siendo desarrollado en un centro de investigación argentino. Será el único
en castellano y permitirá mejores diagnósticos al brindar parámetros de
normalidad y alteración medidos en condiciones controladas.
En la Argentina, más precisamente en el Laboratorio de Investigaciones
Sensoriales (LIS) del Conicet que funciona en el Hospital de Clínicas
metropolitano elaboran el primer banco de grabaciones de quienes tienen
problemas al hablar como consecuencia de distintas enfermedades, así como de
personas sin dificultades. Cuando finalice la compilación en el año 2010, este
Atlas permitirá contar con parámetros de referencia para realizar mejores
diagnósticos y será el único en castellano en el mundo, disponible sin costo
alguno en Internet. “Alrededor de un 30 por ciento del total de voces ya han
sido incorporadas a este banco de datos de alteraciones de la voz y el habla que
será el primero en el idioma español. No sólo contiene casos patológicos sino
también normales para permitir la comparación”, remarca Jorge Gurlekian,
investigador del Conicet y co-director del proyecto. En este sentido, la
licenciada en fonoaudiología Natalia Elisei y becaria de doctorado del Conicet,
agrega: “Hasta ahora trabajamos con 70 personas con trastornos de voz y 20 que
no presentan problemas de este tipo”. De cada una de ellas se ha tomado una
prueba vocal que lleva alrededor de diez minutos de duración, delante de un
micrófono en que se leen textos que aparecen en una pantalla. “El examen es muy
sencillo y se le pide a la persona que repita las vocales y algunas palabras
para poder evaluar las dificultades en la emisión”, describe. Este material
queda grabado en este Atlas multimedia junto con la historia clínica, y una
serie de estudios complementarios. Uno de ellos es el espectrograma. ¿De qué se
trata? “Es como una fotografía de la voz –compara Gurlekian-, que muestra de una
manera gráfica lo que se escucha. Se busca representar la información del habla,
de tal manera que se observe la energía, la frecuencia y la duración que son los
tres parámetros básicos de la voz humana. Esto lo marca el espectrograma
mostrando en colores las distintas intensidades”. Otro de los métodos de
diagnóstico es la imagen estroboscópica que filma con una cámara de video la
vibración de la laringe al hablar. La recolección de esta información visual y
acústica junto con otros datos claves será accesible on line para la consulta en
tiempo real de modo gratuito por parte de especialistas, investigadores y
estudiantes, entre otros. “En otros países del mundo ya existen bancos de
datos con características similares y se usan con fines clínicos y de enseñanza
pero no hay antecedentes de este tipo en castellano. Estos trabajos son básicos
a la hora de determinar valores de normalidad y de alteración. Cualquier nación
desarrollada para poder hacer aplicaciones clínicas requiere estas bases de
referencia. Son ineludibles para hacer comparaciones realistas”, puntualiza
Gurlekian. “Hasta ahora se usan los registros hechos en Estados Unidos”, agrega
Elisei. Desde lesiones mínimas o benignas, como nódulos, hasta problemas
severos, como cáncer de laringe o mal de Parkinson, pueden alterar la emisión de
sonidos con ronquera o temblor, entre otros. A esta amplia gama de trastornos
específicos se suman aquellos casos de quienes por diversas razones exigen de
más a su garganta. “El 25% de la población tiene trabajos que requieren,
esencialmente, el uso de la voz y el habla mientras que el 3,29% realiza tareas
en las que sus voces se requieren para la seguridad pública, por ejemplo, como
reguladores del tránsito aéreo, pilotos y policías. Los síntomas vocales varían
de acuerdo con el estado social y ocupacional. Existen profesionales que
dependen de sus voces para el empleo, tal como profesores y abogados. Lo que nos
lleva a plantearnos que existe una necesidad muy sentida para lograr una base de
datos que permita asociar luego los desórdenes de la voz y el habla a otras
variables del análisis acústico y perceptual”, indica el proyecto, que cuenta
con el aval de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos
Aires. Entre los casos que ya forman parte de este banco de grabaciones se
encuentran “las disfonías funcionales por mal uso o abuso de la voz, así como
alteraciones orgánicas ya sea por reflujo gastroesofágico o parálisis de las
cuerdas, entre otras”, relata Elisei. Casos más significativos Este
Atlas multimedia de consulta pretende reunir casos de trastornos más habituales
en la población. “El enfoque es presentar las patologías más frecuentes que se
registran. No pretendemos hacer algo inabarcable, pero para aquellas
enfermedades que muestran distintos estadios o van evolucionando con el paso del
tiempo, la idea es tener ejemplos de cada uno de esos momentos para que sirvan
de parámetro y sean de utilidad en la detección precoz”, indica Gurlekian.
Porteño, correntino o mendocino así también como voces de otros países de
habla hispana pueden servir para sumarse a este Atlas. No hay distinciones,
todos son bienvenidos. “En este estudio los atributos y alteraciones de las
vocales se consideran independientes de los dialectos”, grafica Elisei. “En
tanto que, las características fonéticas del habla sí dependen de las variantes
dialectales de la lengua española”, afirma Gurlekian. Mientras continúan la
etapa de colección, los investigadores del LIS en el Hospital de Clínicas
metropolitano aguardan tener concluido el Atlas con las voces más
representantivas de perturbaciones del habla hacia el 2010, pero esto no implica
que la tarea se detenga allí, sino que puede continuar en un futuro más lejano.
“Esto es como un cerebro que está aprendiendo y acumula información: lo que
hacemos es alimentar a un sistema con una gran capacidad de memoria como es una
computadora que permitirá tener los casos más frecuentes de trastornos de voz y
habla, así como los normales, y acceder a ellos de una forma inmediata a través
de Internet, pero siempre se puede incrementar la información.
Es como la experiencia de una persona que supuestamente se conserva y no se
detiene”, concluye Gurlekian.
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