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En el marco de la Cumbre de Cambio Climático de Poznan, la Oficina Regional del
PNUMA presentó el informe, “Cambio Climático en el Caribe y el Desafío de la
Adaptación”, el cual señala que “la afectación en la salud de la población
provocado por las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos;
pérdida de los bosques de manglares en Cuba; constatación de que la mayoría de
los desastres naturales han estado relacionados con el clima, y que un
acortamiento de la temporada en el cultivo de caña de azúcar en Guyana se
traduciría en una aceleración de la maduración y reducción del rendimiento en un
29,8 por ciento”.

La publicación fue elaborada por el Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA) en colaboración con la Comunidad del Caribe y Mercado
Común (CARICOM), y busca contribuir al diálogo entre las personas encargadas de
formular las políticas y la comunidad científica, a fin de elaborar un programa
más vigoroso sobre el cambio climático, maximizar las oportunidades y enfrentar
las amenazas y los riesgos derivados de los posibles cambios climáticos.
Asimismo, el estudio destaca tendencias del cambio climático, su
impacto en particular sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo del
Caribe (SIDS) y los esfuerzos para responder a estas
tendencias.
Tomando información de diversas fuentes de
profundo conocimiento sobre la materia, como por ejemplo, la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el informe habla de un
futuro de creciente vulnerabilidad para el Caribe Insular
Así, se
especifica que la salud se vería afectada por fenómenos meteorológicos extremos:
un aumento de las enfermedades transmitidas por insectos y roedores (por
ejemplo, el dengue, la leptospirosis, la malaria y la fiebre amarilla),
enfermedades transmitidas por el agua, incluida la esquistosomiasis, el cólera y
cryptosporidium; enfermedades transmitidas por alimentos, entre ellas la
diarrea, intoxicaciones alimentarias, salmonelosis, fiebre tifoidea,
enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis, infecciones
respiratorias, alergias y desnutrición como resultado de la producción de
alimentos o por interrupciones en los canales de distribución.
También se señala que 3% de los bosques de manglares de Cuba se
perderían con una subida de un metro del nivel del mar. Se prevé que semejante
aumento en el nivel del mar podría ocasionar el colapso total de los humedales y
manglares de Puerto Royal, Jamaica, debido a que este sistema ha demostrado poca
capacidad para migrar en los últimos 300 años. Un aumento de 50 cm. del nivel
del mar podría resultar en la pérdida del 60 % de las playas en algunas zonas de
Granada.
El informe también señala que se ha producido una notable
tendencia al alza en las pérdidas, especialmente en las dos últimas décadas.
Así, se puntualiza que la mayoría de los desastres naturales del último tiempo
han estado relacionados con el clima, entendidos estos como inundaciones,
sequías, deslizamientos de tierra y huracanes.
Como ejemplo de lo
anterior, se hace mención del huracán Dean (agosto de 2007) que causó 42 muertes
–39 directas, 3 indirectas— y daños por cerca de 3,800 millones de dólares, que
han afectado a Santa Lucía, Martinica, Dominica, Puerto Rico, República
Dominicana, Haití, Jamaica, las Islas Caimán, Belice, México y algunas regiones
de América Central.
El texto del PNUMA y CARICOM puntualiza, además,
que los efectos del cambio climático en el Caribe podrían suponer un
acortamiento de la temporada de cultivo de la caña de azúcar en Guyana que se
traduciría en una aceleración de la maduración y reducción del rendimiento en
29,8 por ciento. En San Cristóbal y Nieves, el clima se tornaría demasiado seco
para la agricultura de secano, la cual llegaría a ser económicamente inviable y
la productividad decaería en 20 por ciento en San Vicente y las Granadinas.
Actuar de manera inmediata
El informe, sin
embargo, entrega luces de cómo poder enfrentar estos escenarios, así, en el
capítulo final “Hora de actuar de manera concreta y concertada”, identifica
cuestiones claves que deben tratarse con urgencia para hacer frente al cambio
climático: la inmediata inclusión de medidas de mitigación y adaptación en las
estrategias, programas y acciones para el desarrollo; una mayor atención a la
energía renovable y a las tecnologías de alto rendimiento energético; la
reducción de las emisiones y el aumento de la independencia energética; el uso
del incipiente mercado de carbono; y el desarrollo de evaluaciones de la
vulnerabilidad y la adaptación.
Anteriormente, el capítulo I: “El
impacto del cambio climático y la región del Caribe”, ofrece un panorama general
del cambio climático en los SIDS del Caribe, teniendo en cuenta la
característica general de la región.
El capítulo II: “Los SIDS, la
región del Caribe y el marco político internacional para el Cambio Climático”,
resume una hoja de ruta de cómo el debate acerca del cambio climático y los SIDS
evolucionó internacionalmente y en la región, desde el Programa de Acción de
Barbados, la Estrategia de Mauricio para la ulterior implementación del Programa
de Acción para el desarrollo sostenible de los SIDS, la CMNUCC y el Protocolo de
Kyoto, hasta el proceso de negociación posterior a Kyoto.
En tanto,
el capítulo III: “Una respuesta a las necesidades relacionadas con la
vulnerabilidad y la adaptación en el Caribe”, se centra en la capacidad de
respuesta de la región, comprendida la disponibilidad de metodologías y
herramientas para la evaluación de la vulnerabilidad y adaptación, el examen de
los escenarios regionales, los principales proyectos e instituciones
involucradas.
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