Comprometida con la lucha por la democracia en Birmania,
anunciando Converse o de gira, Jane Birkin es a sus 62 años uno de los mitos
vivientes de la cultura pop. Acaba de publicar nuevo disco, por primera vez con
letras solamente suyas, y en marzo actuará en tres ciudades españolas.
Todavía hoy hay quien ve en Jane Birkin
a una chica con mucha suerte. A un pequeño papel erótico-festivo en ese hito del
cine pop de los 60 que fue ‘Blow Up’ siguió una colaboración igual de
erótico-festiva junto al gran genio de la canción francesa, Serge Gainsbourg, en
la archiconocida ‘Je
t’aime... moi non plus’. Un éxito internacional
que a pesar de todo no dejaría a Jane Birkin demasiado bien situada como artista
de prestigio, y al que tampoco contribuyó que poco después la viéramos
compartiendo cama con Brigitte Bardot, para quien por cierto había sido
compuesta originalmente la canción, en la película ‘Don
Juan’.
Una pena porque más allá del éxito de esta canción, Jane
Birkin, junto a Serge, grabó dos discos absolutamente antológicos, el uno por
ser una auténtica delicia pop, 'Jane Birkin / Serge Gainsbourg', de 1969, y el
otro por ser una auténtica delicia conceptual, 'Histoire de Melody Nelson', de
1971.
Serge Gainsbourg y Jane Birkin se divorciaron en 1980 y él
murió en 1991. A lo largo de todas estas décadas ella nunca dejó de sacar discos
o de participar en películas regularmente, pero no ha sido hasta los últimos
años cuando se ha consolidado como vocalista, más allá de la sombra de
Gainsbourg, sobre todo gracias a sus giras por teatros. Ahora mismo acaba de
publicar el primer disco en el que todas las letras son suyas. Cumplirá en
diciembre 62 años, pero nunca es tarde, ¿verdad?
De origen británico (se dice que incluso es descendiente
del rey Carlos II de Inglaterra), Jane Birkin es en realidad más querida en
Francia, donde la ven como uno de los iconos culturales más importantes de los
60. Nunca fue la más guapa, ni la que tenía las tetas más grandes, ni la que
mejor cantaba, pero precisamente por eso su magnetismo, que siempre fue y aún es
evidente, resultaba más fascinante.
Lejos de ser una anciana, hoy en un vídeo en su
web nos explica de qué va su disco, mientras su
sección de noticias nos muestra por un lado a
una Jane Birkin que se presta a anuncios de Converse y por otro a una artista
profundamente comprometida, por ejemplo, con la democracia birmana.
'Enfants D’Hiver', el nuevo álbum, se caracteriza por ese
gusto por las melodías infantiles que, con más o con menos punto coqueto,
siempre la han acompañado. Sin embargo, una de las canciones que más llama la
atención es 'Aung San Suu Kyi', dedicada a la
activista birmana, Premio Nobel de la Paz en 1991,
y con la que además insiste en recalcar que casi comparte edad (claro, nos
querrá decir que cualquiera podríamos haber vivido su calvario).
En discos pasados Jane Birkin se ha rodeado de multitud de
compositores del mundo independiente, como Beth Gibbons de Portishead, Neil
Hannon de Divine Comedy o Feist, lo que le ha dado resultados excelentes tanto
en 'Rendez-Vous' (2004) como en 'Fictions' (2006). En este nuevo álbum en cambio
ha preferido trabajar con compositores franceses menos reconocidos
internacionalmente, como Alain y Pierre Souchon, Alain Lanty o Hawksley Workman.
El álbum, de esta manera, más que inspirado en Francia, resulta muy francés, con
momentos tan íntimos como la balada al piano 'Pourquoi', las bonitas 'Prends
cette main' o 'Période bleue', que abren el álbum,
o la preciosa despedida con 'Les boîtes'.
En 2009 Jane Birkin nos visitará. Estará el 1 de marzo en
Murcia, el 3 en Madrid y el 5 en Barcelona. Seguro que su repertorio, como la
última vez, a pesar de alguna ausencia gorda como ‘Je T’aime... moi non plus’,
seguirá tirando de las composiciones del que fue su marido. Habrá quien lo
seguirá llamando oportunismo. Pero otros disfrutaremos igualmente de esas nuevas
composiciones nacidas después de la muerte del gran genio, y que seguramente a
él le habrían gustado tanto o más que esos míticos platos de sopa caliente que
ella, incluso divorciados, le llevaba habitualmente cuando estaba
malo.