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El premio Nobel de la Paz durante 1980, por su lucha en favor de los derechos
humanos pasó el pasado viernes por Tucumán donde participó de la Jornadas de
Reflexiones Educativas que organizó la asociación civil Crecer Juntos. Fue
crítico de la realidad en el país señalando que el gobierno se había equivocado
en vetar la Ley de Protección de Glaciares. Además señaló que la
analfabetización creció de la mano de la pobreza.

En su paso por la provincia de Tucumán se reunió con autoridades de la Justicia
Federal, dirigentes de organizaciones sociales, civiles y ambientalistas.
Lógicamente, primerafuente lo abordó acerca de la problemática social que se
vive en el país. El experimentado militante lamentó que la presidenta de la
Nación, Cristina Fernández de Kirchner, decidirá vetar la Ley de Protección a
los Glaciaresº. “A los derechos humanos hay que tomarlos desde su integridad con
el medio ambiente, la educación, el trabajo el derecho a la información, son
valores indivisibles para la construcción democrática. Lamentablemente existe
una gran contradicción por parte del gobierno que reflota y reclama sobre el
pasado y no por lo que se vive en la actualidad”, dijo.
Pérez Esquivel
señaló que desde su lugar de trabajo se viene avanzando en la investigación de
los daños ambientales que provocan tanto la soja tránsgenicas como de la
explotación de la minería. “Hay una gran perdida enorme de la biodiversidad y
los debates no son profundos. Por eso los gobierno deben cambiar los ejes de las
discusiones y mejorar las calidades institucionales”, indicó el premio Nobel que
arribó a esta provincia el miércoles por la noche. En su estadía estuvo con el
fiscal general federal, Antonio Gustavo Gómez, en la cual intercambiaron
informaciones sobre las actuaciones que se vienen realizando a la Minera
Alumbrera.
Durante la jornada de reflexión educativa “Cuando Hechos se
Burlan del Derecho” se mostraron informes de la realidad en la provincia. Una de
ella fue la pobreza y la marginalidad. En este contexto Pérez Esquivel fue
crítico con los gobiernos y dijo que en el país se siguen muriendo de hambre 25
niños. “Y nadie dice nada, nadie sale a reclamar por esta gente. El año pasado
se murieron 19 chicos en el Chaco y nadie dijo nada. Ni siquiera los mediáticos
que hoy piden la pena de muerte.
El militante y defensor de los derechos
humanos sostuvo que la educación es la base de desarrollo de la vida de los
pueblos. “Un pueblo que no tiene educación es un pueblo dominado, es decir, sin
una educación con valores, liberadora con conciencia critica, un país que no
invierte en educación o en desarrollo es un país que hipoteca el presente y su
futuro”, manifestó reflexivo.
Señaló que Argentina presenta grande
deficiencias en materia educativa, en capacitación docente, en los mismos
salarios bajos para que vivan dignamente como así también las capacidades
edilicias. “La pobreza lleva a una marginalidad. En Argentina la pobreza es
alta. En la estadísticas hasta la década del 60 no había analfabetismo, hoy es
un país con un alto índice de analfabetismo y deserción escolar que tiene que
ver con la pobreza porque los jóvenes deben trabajar y vivir”,
indicó.
Pérez Esquivel sostuvo que hay que trabajar sobre estas falencias
y que el Estado tiene una responsabilidad alta en esto. “Hay serias
deficiencias, en Tucumán todavía se cobra aranceles para inscribir a un chico en
la escuela cuando debería ser gratuito. Hay que revisar los aspectos de la
educación en su integridad desde los jardines de infantes hasta los estudios
superiores”, dijo fervientemente el militante social.
Los pasos del
premio Nobel de la Paz
Escultor de profesión, estudió Arquitectura en la
Escuela Nacional de Bellas Artes, y en la Universidad Nacional de La Plata. A
partir de 1968, consagró su vida a propagar la no violencia y defender los
derechos humanos: fundó el periódico Paz y Justicia en 1973, y a partir de 1974
se convirtió en su Secretario. La publicación se convirtió en la voz del
movimiento pacifista en América Latina. Entre 1977 y 1979, fue encarcelado por
cuestiones políticas. Tras esa reclusión, recibió el Premio Memorial de Paz Juan
XXIII, entregado por la organización Pax Christi Internacional.
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