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La mayoría de las patologías en
las cuerdas vocales se originan porque las personas no saben cómo deben modular
su voz y hacen un mal uso de ella
Las enfermedades de la voz son cada vez más
frecuentes. La falta de sueño, hablar más de cuatro horas seguidas, carraspear y
toser en exceso, el ruido ambiental, el humo del tabaco o la contaminación, el
consumo de alcohol y una excesiva sequedad del aire son los principales factores
de riesgo para sufrir problemas de voz. Según los otorrinolaringólogos, un 5% de
la población española sufre hoy algún trastorno de la voz que requiere atención
por parte de un profesional, ya sea un especialista en otorrinolaringología, un
logopeda o un profesor de canto.

En los ancianos, el problema no tiene que ver con el ambiente ni con forzar
el habla, sino con una pérdida fisiológica del volumen de la voz. La mayoría de
las patologías
de la voz se dan porque la gente no es consciente de cómo debe modular su
voz y hace un mal uso del
recurso. La patología vocal crónica más frecuente relacionada con semejante mala
utilización es la aparición de nódulos; la patología aguda más común, la
laringitis catarral aguda.

Diagnóstico y tratamiento
La patología vocal crónica más frecuente relacionada con el mal uso de la voz
es la aparición de nódulos
La identificación de los problemas o patologías relacionados con la voz es
hoy día muy sencilla. Todos los centros hospitalarios disponen de herramientas
diagnósticas muy útiles que permiten identificar y tratar casi todos los
problemas que se nos presentan". La introducción de nuevos tratamientos y técnicas
quirúrgicas también cura enfermedades que antaño parecían inabordables. Este
es caso de la disfonía espástica, una alteración de la musculatura de la laringe
que provoca una voz entrecortada y que, gracias a la introducción de la toxina
botulínica, puede hoy ser corregida.
Se sigue el mismo patrón en el caso de los pacientes con parálisis de las
cuerdas vocales, que se benefician de la implantación de prótesis
quiroplásticas. En ambas situaciones la otorrinolaringología se ha aprovechado
de técnicas que nacen de la medicina estética y que tienen ahora su aplicación
en el tratamiento de las enfermedades de la voz.
Profesor, profesión de riesgo
La necesidad de hablar claro y fuerte durante varias horas ante clases de 25
alumnos con propensión a distraerse o a requerir explicaciones reiteradas cansa
y desgasta la voz. Hasta el punto que la Unión Europea (UE) emitió hace seis
años una recomendación (2003/670/CE) sobre enfermedades profesionales que, en su
anexo II, reconoce como enfermedad de origen laboral la aparición de nódulos en
las cuerdas vocales del profesorado. Se da la circunstancia de que esta
recomendación no ha sido aún recogida en las instancias de salud laboral del
Estado español; sin embargo, otros países ya han puesto manos a la obra con
vistas a proteger a los maestros de una patología crónica de la voz, poniendo a
su disposición medios para tratar, educar y recuperar la voz perdida.
La recomendación de la UE contemplaba una serie de medidas ejemplares:
eliminar las tizas cuadradas (incluso las denominadas "antipolvo") y
sustituirlas por rotuladores y pizarras de plástico; vigilar las condiciones de
temperatura, humedad y ventilación de las aulas; elaborar y analizar mapas de
ruido de los centros y las aulas; aumentar el aislamiento acústico de las
instalaciones mediante la reforma de las aulas o gimnasios en los que las
condiciones acústicas sean mejorables; posibilitar el funcionamiento de
micrófonos y altavoces en aulas grandes o para profesores con problemas de voz;
incrementar el número y la duración de las pausas entre clases, y formar de
manera adecuada al profesorado sobre la prevención de los problemas de voz con
la asistencia de logopedas.
LOGOPEDIA
La logopedia se ocupa
del estudio y la prevención de los trastornos en la voz, el habla, la
comunicación o las funciones orofaciales mediante un entrenamiento o
rehabilitación. Las patologías sobre las que más interviene el logopeda están relacionadas con la voz (disfonía, afonía), el aprendizaje del lenguaje
(retraso, disfasia), la expresión verbal o pronunciación (disartria, dislalia),
los errores de lectura y escritura (dislexia, disgrafía), dificultades del
lenguaje expresivo y comprensivo (afasias), la fluidez del habla (tartamudez) y
los problemas de respiración, succión, masticación o deglución.
En relación con las patologías de la voz, los logopedas prestan mucha
atención a las disfonías (cambio anormal de la voz), más frecuentes que las
afonías (pérdida de la voz) y que pueden tener un origen orgánico, funcional,
psicógeno, traumático o audiógeno. Los logopedas consideran la voz como una
cualidad particular de cada persona. Parten de la base de que no existe en el
cuerpo humano ningún órgano cuya finalidad o función sea la voz. Todos los
órganos implicados en la fonación tienen otras funciones primordiales y dejan
que los utilicemos para la voz de forma accesoria. En consecuencia, la logopedia
parte de la base de que hablar es una habilidad aprendida.
Desde que nacemos, asimilamos y adaptamos el acto de la fonación imitando lo
que escuchamos. Se trata de un acto voluntario controlado por el pensamiento y
en el que participa la inteligencia emocional. La voz resultante es el producto
de una vibración de las cuerdas vocales al paso del aire. Primero pensamos lo
que vamos a decir, recurrimos a un archivo mental para representar la idea y es
la corteza cerebral la encargada de transmitir una orden concreta a los músculos
orofaríngeos pertinentes para articular el sonido de la palabra pensada.
Interviene luego el aparato respiratorio, los pliegues vocales de la laringe, la
epiglotis y los cartílagos y la boca y nariz a modo de aparato resonador.
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