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22-08-2007 |
Actualmente hay 1.400 cooperantes españoles. Su principal destino es América Latina y más de la mitad están contratados por ONG españolas. Desde hace año y medio cuentan con un Estatuto que regula su actividad

El pasado 8 de septiembre de 2006 se celebró por primera vez el Día
del Cooperante y las ONGD y los profesionales en el terreno no se
encuentran satisfechos del todo con el estatuto aprobado. Piden mejoras
y la elaboración del reglamento pendiente.
El Estatuto de los Cooperantes, aprobado en abril de 2006 para regular
el trabajo de los cooperantes españoles, sigue siendo considerado como
un “gran avance”, ya que antes no existía ningún tipo de legislación en
el área. Al menos esta es la posición de la Secretaría de Estado de
Cooperación Internacional y que ha sido compartida por la Coordinadora
de ONG de Desarrollo de España (CONGDE) y la Asociación Profesional de
Cooperantes (APC).
Sin embargo, tanto la CONGDE como la APC han precisado y detallado las
deficiencias del estatuto, por lo que han hecho un llamamiento para que
se realicen ciertas mejoras, entre las que se encuentra la elaboración
del Reglamento de aplicación del Estatuto, con el que se deben elaborar
aspectos concretos de la Ley, como el Registro de Cooperantes y la
creación de un seguro colectivo.
La portavoz de la CONGDE, Blanca Diez, quien asistió esta semana a la
presentación del Día del Cooperante, explicó además que se deben poner
en marcha otras mejoras que quedaron fuera del estatuto, como las
referidas al tratamiento fiscal de los cooperantes (para el cual piden
la exoneración o bonificación del IRPF) y la creación un régimen
especial en la Seguridad Social.
Por su parte, en un comunicado, la Asociación Profesional de
Cooperantes calificó la actual situación de los cooperantes como
“precaria”, “inestable” y de “desprotección”, por lo que señaló que el
estatuto no ha contribuido con la regularización del colectivo y no
responde a las necesidades del grupo de profesionales que desempeñan
sus funciones en el exterior, a menudo en contextos de “fuertes
privaciones” y “notable dureza”.
Hacerlos visibles
Según la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire
Pajín, el motivo de la celebración del Día del Cooperante es
precisamente “hacer visible la acción de los cooperantes españoles en
el exterior” y “reconocer la labor de los que nunca han sido
reconocidos” con el fin de que los españoles conozcan a quienes llevan
la solidaridad alrededor del planeta.
Pajín también anunció el pasado miércoles la puesta en marcha de una
campaña de difusión en coordinación con las Comunidades Autónomas. Bajo
el eslogan “Su trabajo hace que tu solidaridad llegue a buen fin”, las
actividades intentan reconocer a los miles de cooperantes que en más de
60 países están defendiendo la paz, la igualdad, la infancia y luchado
contra la pobreza.
La representante gubernamental de Cooperación Internacional también se
refirió a la consecución de los Objetivos del Milenio de la
Organización de las Naciones Unidas, asegurando que la comunidad
internacional todavía “puede” y “debe” hacer más para conseguirlos y
recordó que España decidió hace dos años duplicar la Ayuda Oficial al
Desarrollo hasta un 0,7% del Producto Interior Bruto.
Junto a Pajín, asistieron a la presentación del Día del Cooperante la
Consejera de Inmigración de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar; el
secretario general de la Federación Española de Municipios y
Provincias, Gabriel Álvarez; y el representante de la Confederación de
Religiosos, Carlos Marcilla; quienes estuvieron de acuerdo en que la
celebración de este viernes contribuirá con resaltar la función de los
cooperantes.
Objetivos del Milenio
En total, según cifras oficiales, actualmente existen unos 1.400
cooperantes españoles repartidos por distintas regiones del mundo. La
elección del 8 de septiembre como Día del Cooperante coincide con el
sexto aniversario de la Declaración del Milenio de la ONU en la que 189
jefes de Estado se comprometieron a cumplir los Objetivos de Desarrollo
del Milenio.
Entre otras actividades, cooperantes de diversas ONGD serán recibidos
en la tarde de este viernes por el Ministro de Asuntos Exteriores y
Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, para recibir un reconocimiento a
su labor.
Asimismo, coincidiendo con el Día del Cooperante y con el aniversario
de la firma de la Declaración del Milenio, la Agencia Española de
Cooperación Internacional y la Cruz Roja Española están presentando en
la sede de la AECI la exposición “8 objetivos en juego”, una muestra
que gira en torno al popular juego de la Rayuela.
Qué hace un cooperante?
Actualmente hay 1.400 cooperantes españoles. Su principal destino es
América Latina y más de la mitad están contratados por ONG españolas.
Desde hace cinco meses cuentan con un Estatuto que regula su actividad.
Según el estudio ¿Cuántos somos los cooperantes?, realizado por la
Asociación Profesional de Cooperantes (APC), unos 1.400 españoles
llevan a cabo profesionalmente trabajos de cooperación y ayuda al
desarrollo en al menos 63 países. En el censo no se incluyen a
voluntarios, becarios, brigadistas ni otras figuras no remuneradas o
sin contrato de trabajo, y tampoco religiosos misioneros ni personas
que trabajan en cooperación comercial o cultural.
Los cooperantes son profesionales que trabajan en países empobrecidos
desarrollando proyectos de cooperación al desarrollo, ya sea mediante
tareas de gestión, ejecución o evaluación.
Las áreas que les ocupan son tan variadas como los propios proyectos de
cooperación, y pueden ser propias de la educación, la construcción de
infraestructuras, la asistencia médica o muchas otras.
La figura del cooperante se diferencia de otras similares, como el
voluntario o el paticipante en un campo de trabajo, en el perfil de
profesional cualificado del cooperante y la relación laboral que
establece con la ONG para la que trabaja (durante lapsos no inferiores
a un año, normalmente), circunstancia que no está reñida con el
altruismo que mueve a la mayoría de los cooperantes, así como la
convicción en que otro mundo es posible desde la acción social y la
solidaridad.
América Latina, que ha sido tradicionalmente el principal destino de
los fondos de la cooperación española tanto gubernamental como no
gubernamental, es la zona con mayor número de cooperantes (58%),
seguida de África Subsahariana (20%), Extremo Oriente (11%) , Magreb y
Oriente Medio (7%) y Europa del Este (4%). Unos 810 profesionales de la
cooperación desarrollan su labor en América Latina y de éstos 101 lo
hacen en Ecuador, el país del mundo con mayor presencia de expatriados
españoles. En la región latinoamericana, Perú y Nicaragua le siguen con
81 cooperantes cada uno.
Un poco más de la mitad de los expatriados están contratados por ONG
registradas en España, mientras que un 16% trabaja para la Agencia
Española de Cooperación Internacional (AECI), un 10% para Naciones
Unidas y un 6% para la Comisión Europea. El resto (unos 190)
cooperantes) lo hacen para ONG no españolas, ayuntamientos y
comunidades autónomas u organismos internacionales que no se enmarcan
en Naciones Unidas como el Comité Internacional de la Cruz Roja.
Regulación del Estatuto
El recién aprobado Estatuto de los Cooperantes regula los derechos y
deberes de los y las cooperantes españoles en países en vías de
desarrollo, con el objetivo de alcanzar la estabilidad, seguridad y
garantías en la protección social, laboral y fiscal de este colectivo.
Entre las novedades del Estatuto del Cooperante destacan sobre todo el
llamado seguro colectivo, que será financiado en parte por la Agencia
Española de Cooperación Internacional (AECI), y medidas para promover
la incorporación al mercado de trabajo a los cooperantes que,
finalizada su labor en el extranjero, retornen a España.
Puntos que regula el Estatuto:
> Seguridad Social para crear un seguro colectivo.
> Medidas para facilitar el retorno al finalizar el trabajo
> Acuerdo complementario de destino para dar más seguridad jurídica a los cooperantes.
> Derecho a recibir formación e información del país de destino, a
recibir compensaciones para afrontar gastos específicos de traslado al
extranjero, a tener cubiertas todas sus necesidades mientras desempeñan
su labor y a obtener un certificado, cuando acaben su estancia en el
exterior, que valide el trabajo realizado.
> Deberes como el de inscribirse en el Consulado de España que
corresponda al país de destino, respetar la legalidad de los países en
los que trabaje el cooperante y cumplir con el contrato de trabajo
firmado.
Puntos que no regula el Estatuto:
> Personal excluido, como el personal expatriado de la Agencia
Española de Cooperación Internacional (AECI) queda fuera de la
protección.
> Algunas ONGD han pedido que el Estatuto incorpore un tratamiento
fiscal “apropiado” a la realización del trabajo en el exterior, que
comprenda la exoneración o bonificación en el impuesto del IRPF.
> Asimismo, organizaciones como la CONGDE piden la creación de un
régimen especial de Cooperantes en la Seguridad Social por el carácter
propio del trabajo que se realiza, que contemple beneficios de
cotización y derechos más favorables por maternidad, baja laboral o
desempleo. También esperan que se contemple como enfermedad profesional
la contraída como consecuencia de trabajo en zonas de baja salubridad y
alta prevalencia de enfermedades transmisibles.
ENTREVISTA** "Los trabajadores humanitarios somos testigos incómodos en países en conflicto"
Jacobo Quintanilla llegó por primera vez a India y Sri Lanka en junio
de 2005, cuando se cumplían los 6 meses del Tsunami. La situación se ha
complicado en el país y Jacobo siente que, allí y en otras partes del
mundo, los cooperantes son testigos incómodos para los que cometen
injusticias. “¿Independientes? Sí, siempre, sentencia convencido.
-La muerte de 17 cooperantes en Sri Lanka ha obligado a todas las ONG a
salir de las zonas en conflicto en el Norte y en el Este del país ¿Cómo
esta la situación en aquellas zonas en estos momentos?
Muy complicada y sobre todo impredecible. Sólo en lo que va de año han
muerto más de 1.200 personas y 220.000 se han visto nuevamente
desplazadas de sus hogares por los continuos enfrentamientos entre el
ejército y los Tigres de Liberación de la Patria Tamil (LTTE). Ahora
mismo es imposible acceder a la mayor parte de estas zonas, bloqueadas
tanto por carretera como por mar, con lo que es complicado saber con
certeza qué está sucediendo en aquellas zonas y sobre todo, poder
ayudar a la gente que más lo necesita. En el Norte, por ejemplo, en la
península de Jaffna, sitiada durante más de dos semanas y con toques de
queda de 20 horas al día, ya se están sufriendo restricciones en los
suministros y a excepción de Naciones Unidas y Cruz Roja, no queda ni
un solo cooperante allí. En el Noreste, en Trincomalee, la situación es
parecida. Ninguna de las dos partes en conflicto ni nos garantiza el
acceso a las zonas mas afectadas ni es capaz de garantizar nuestra
seguridad. En Colombo, la capital, se vive una tensa calma con varios
atentados y asesinatos en las últimas semanas, pero lo peor es que la
situación no parece ni mucho menos que vaya a mejorar.
-No son las primeras muertes de cooperantes. Esta semana ha muerto un
nuevo cooperante en Sudan y en mayo cuatro compañeros de ActionAid en
Afganistán también fueron asesinados ¿Por qué las ONG se convierten en
objetivo de guerra?
No se realmente si somos un objetivo, todos queremos pensar que no.
Según acaba de revelar Naciones Unidas, el número de ataques contra ONG
es un 75% mas alto comparado con el año pasado, y eso desde luego da
mucho que pensar. Lo que está claro por otro lado es que los
trabajadores humanitarios somos testigos incómodos en países en
conflicto. En Sri Lanka, donde vivimos una guerra no declarada, el
hecho de que accedamos o no a las zonas en conflicto parece ser un
freno a la violencia en la que vive el país, demasiados ojos mirando y
denunciando lo que allí esta sucediendo...
-En un contexto como el de Sri Lanka, entre Gobierno y guerrilla, ¿Qué
margen de maniobra tiene el trabajo de un cooperante de una ONG?
En estos momentos por desgracia muy limitada en el Norte y en el
Noreste. El conflicto nos ha hecho a la mayor parte de la ONG volver a
la capital, a Colombo, a la espera de que podamos volver a esas zonas
del país, donde en las últimas semanas Gobierno y LTTE se han están
enfrentando por primera vez en tierra firme desde que se firmase el
alto el fuego en febrero de 2002 y donde están la mayor parte de los
nuevos desplazados. En el Sur del país, con mayores medidas de
seguridad, los trabajos de reconstrucción y rehabilitación tras el
tsunami siguen su curso pero siempre muy pendientes de lo que sucede en
el resto de el país.
-¿Es posible la independencia de vuestro trabajo o hay que tomar partido?
¿Independientes? Siempre, o al menos tratamos de que así sea. De todas
formas las ONG siempre tomamos partido al lado de los más pobres y
desfavorecidos sin distinción de etnia, raza, religión o sexo. El
problema es que a determinados grupos de poder parece disgustarles que
las ONG trabajemos con determinados grupos y en determinadas zonas. Y
esto sucede tanto aquí como en cualquier otro país en conflicto. En
muchas ocasiones a las ONG se nos pone en el medio de la acción sin
ninguna necesidad.
-Se celebra la semana internacional del cooperante, ¿se ha logrado
separar su figura de la del misionero que cala en la opinión pública?
Yo creo que sí, que la gente no asocia cooperante con misionero ni
aventurero. Creo que tenemos que reivindicar la figura del trabajador
humanitario como la de un profesional como otro cualquiera que cree en
una serie de valores y que por suerte tiene la oportunidad de vivir en
un país en desarrollo para tratar de ayudar a otras personas que allí
más lo necesitan. En estos países te encuentras a gentes con perfiles
muy diversos: ingenieros, doctores, abogados, arquitectos, economistas,
periodistas como yo, que un buen día se vieron en la maravillosa
coyuntura de pegar el salto a un país en desarrollo y tratar de romper,
de manera realista, con la injusticia y desigualdad. De todas formas no
perdamos tampoco de vista que es el Norte, en Occidente, donde se toman
la mayor parte de las decisiones que afectan a este mundo y donde la
opinión publica tiene que presionar a los gobiernos para que cambien
las políticas que convierten diariamente a cientos de millones de
personas en victimas de la pobreza, la violencia y las enfermedades.
-Viajaste hasta Sri Lanka desde España. Allí se ha aprobado al fin un estatuto para el cooperante. ¿Es un avance?
La aprobación del Estatuto del Cooperante supone desde luego un gran
avance para todos los compañeros que andan repartidos por el mundo
porque por fin se reconocen y regulan nuestros derechos y nuestros
deberes. Se prevé además un seguro colectivo, y sobre todo medidas
fiscales y laborales que facilitan la reincorporación al mundo laboral
una vez de vuelta a casa, que es desde luego el mayor desafío para
todos los que están mucho tiempo fuera de España.
*Con información de Carlos Arcila de CanalSolidario, y Óscar Gutiérrez de la Agencia de Información Solidaria
**Reproducción de la entrevista realizada por la Agencia de Información
Solidaria, a Jacobo Quintanilla, responsable de Comunicación en Sri
Lanka de ActionAid, la organización a través de la que trabaja Ayuda en
Acción en Asia y África
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