|
Se creó un Observatorio Feminista en Tegucigalpa, Honduras,
para acompañar a las feministas de ese país en el marco de grandes violaciones a
los derechos humanos de las mujeres desde el golpe de Estado. Desde el 28 de
junio, los asesinatos de mujeres aumentaron un 60 por ciento.
A partir del lunes 17 de agosto y hasta el viernes 21, mujeres de América
Latina, Canadá y Estados Unidos se han reunido en un Observatorio Feminista en
Tegucigalpa, la capital hondureña, para dar acompañamiento a las Feministas en
Resistencia.
Feministas en Resistencia es la denominación que aglutinó de pronto, ante la
emergencia suscitada por el golpe de estado del pasado 28 de junio, a feministas
de todas las tendencias, que fueron reprimidas duramente el 13 de julio, cuando
defendían el programa y la integridad del Instituto de las Mujeres, instancia
por la que lucharon y que se ha hecho de papel.
El Observatorio Feminista está integrado por mujeres muy destacadas en
diversos campos, como la abogada Alda Facio, de Costa Rica. La misión de
observación feminista viene realizando varios recorridos y conversatorios con
mujeres. También incluye diálogos con las representaciones en Honduras de la
Unión Europea y las Naciones Unidas, así como con autoridades del gobierno de
facto y organizaciones populares, defensores de los derechos humanos, abogados
contra el golpe y autoridades universitarias.
Con estas actividades se preparan las bases documentales de los efectos de la
represión contra la población hondureña. Ellas se han propuesto difundir esta
situación, fortalecer la solidaridad internacional e instalar un observatorio
presencial y virtual sobre las violaciones cometidas contra las mujeres.
En Honduras se vive un proceso de agudización de las violaciones a los
derechos humanos, contraviniendo todos los tratados, acuerdos y convenciones
internacionales que en los últimos años protegen las libertades y derechos
fundamentales de las mujeres.
La confluencia mesoamericana es un proceso impulsado por radio Petateras y se
han sumado JASS (Asociadas por lo justo), de Estados Unidos, la Radio
Internacional Feminista (FIRE por sus siglas en inglés), la iniciativa de
Mujeres Nóbel (NWI), y el Consorcio por el Diálogo Parlamentario y la Equidad de
México.
Según pudimos comprobar, las Feministas en Resistencia se han organizado para
defender los derechos de las mujeres, en un contexto de absoluta desigualdad. No
han dejado de asistir a las 53 jornadas callejeras. Sus coros hablan de “la
esperanza del cambio y la transformación”.
En el frente, por Honduras
Los testimonios de violación a los derechos humanos de las mujeres en el
contexto del primer golpe de estado del siglo XXI en la región, superan
cualquier especulación. La narrativa femenina traspasa la idea general de la
violación y el abuso sexuales: se las limita en el tránsito, se les niega el
derecho a la libre expresión, se las persigue y abusa, se las amenaza con el
despido, se allanan sus casas, se persigue a sus hijos e hijas y se les golpea
tolete (porras) en mano.
El 14 de agosto Irma Villanueva y su familia, recibieron una golpiza y una
violación sexual, fueron sodomizadas por 4 policías a las afueras del
departamento de Choloma, en unos matorrales.
Igual sor Reyna del Carmen Rodríguez, de la congregación Educadoras de
Notre-Dame. Ella vivió momentos de angustia, discriminación, acoso y violencia
sexual porque un policía la tocó sexualmente y amenazaron con introducirle el
tolete en su vagina, al mismo tiempo que se referían a ella en términos
sexualmente implícitos y en lenguaje vulgar.
Según la abogada Yadira Minero Rodas, directora del Centro de Mujeres en San
Pedro Sula, las 110 mil trabajadoras de las maquiladoras internacionales son
amenazadas sistemáticamente con el despido si participan en la resistencia.
En Honduras, 53 días después del golpe perpetrado el 28 de junio contra el
gobierno constitucional que encabeza Manuel Zelaya Rosales se mantiene un
movimiento de resistencia en amplios sectores de la sociedad, que incluye a las
mujeres feministas cuyo protagonismo empieza a ser fundamental.
“Las mujeres amamos la paz incluyente, la paz que toma en cuenta la
diversidad de colores, de ideales, sentimientos, entre otras y no la paz de
quienes están sentados(as) en las cunas de oro, pero cargados(as) de odio,
perversidad y desprecio hacia las pobres y los pobres”, reza un pequeño
comunicado de la Colectiva Feminista.
Fue repartido a las mujeres el 18 de agosto, cuando una multitud tomó, como
todos los días, las calles de la capital hondureña ?de más de 800 mil
habitantes? donde cesó el toque de queda en virtud de la visita de altos
funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esta Comisión
recibió cientos de denuncias de abusos en una suite del hotel Intercontinental
de esta capital.
Bertha Oliva, del Comité de Familiares de Desaparecidos en Honduras, dijo a
SEMlac que en los primeros 15 días después del golpe, recibió más de 950
denuncias de abuso y violación a los derechos humanos; asesinatos y detenciones
extrajudiciales.
Visiblemente conmovida sostuvo que quienes tomaron el poder por la fuerza,
“se ha ensañado en el cuerpo de las mujeres”. “Acabo de recibir a una maestra
con la pierna rota, una incapacidad que le durará varios meses, y una
indignación que supera todo lo que he visto en los últimos 25 años”, relató.
Represión a la sombra
Llegar de noche a Tegucigalpa, como lo hicimos nosotras, conmueve. La vida en
la ciudad es aparentemente apacible. Las calles están semidesiertas, las luces
son de paro, de falta de vida, de algo muerto, y el aire tibio pasa
lentamente.
Tras cada ventana se anida el miedo. Así lo dicen, sin reparo, jóvenes entre
los 23 y 35 años, antiguas feministas, ex presas políticas, dirigentes sociales,
jefas de ONG y luchadoras por los derechos sexuales y reproductivos.
En este país no existe el aborto terapéutico y se negó, tras el golpe
militar, la distribución de la anticoncepción de emergencia que había admitido
el presidente depuesto aquel día de junio que cegó un tenue proceso hacia la
democracia.
Palabra de mujer
Las mujeres “hemos peleado por todas las autonomías”, explica Bertha Cáceres,
de la Coordinadora de Pueblos Indígenas de Honduras, (COPINH), en una larga
entrevista con SEMlac. Bertha es reconocida por las Feministas en Resistencia
como una de las más claras dirigentes. De apenas 38 años, con 4 hijos, contó que
no tiene descanso ni se subleva.
La entrevista se realiza a la sombra de un árbol al pie de la Corte Suprema
de Justicia, donde se analizan los casos de 24 hombres y mujeres encarceladas
desde hace semanas. Entre las detenidas figura Alma Leticia Ochoa, feminista de
amplia trayectoria, sujeta por medidas cautelares.
Hablamos mientras se lleva a cabo un largo mitin, tras una marcha por una de
las grandes avenidas que llevan al aeropuerto y que hoy no fue reprimida, en
virtud de la visita de los altos funcionarios de la Comisión Internacional de
Derechos Humanos (CIDH).
“Tras 53 días, las mujeres estamos teniendo un papel protagónico en la
resistencia del pueblo hondureño. Este ha rebasado toda dirigencia y
organización y reclamó una lucha clara, enérgica y firme”, señala.
“Antes del golpe nuestros espacios organizativos estaban débiles, no
dimensionamos lo que se nos iba a venir, no teníamos conciencia de que los
avances que hizo Zelaya ?como energía térmica, avances en el tema agrario,
indígena, en la incorporación a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA), Petrocaribe, píldoras anticonceptivas, salario mínimo?
iban a ser respondidos por una oligarquía agresiva”, reflexiona.
Y recuerda: “se decía de El Salvador y Guatemala, pero aquí no lo sabíamos,
que la tutela de las transnacionales gringas son igualmente responsables del
golpe y de la represión que se está produciendo”.
“Antes del golpe, los grupos contrarrevolucionarios venezolanos, la mafia
cubana de Miami y los halcones de Estados Unidos estuvieron aquí y eso tenemos
que decirlo. Este golpe no puede servir a los títeres como Micheletti (el actual
presidente de facto)”, añade.
El pueblo hondureño, más que la cuarta urna, lo que quería era una asamblea
popular constituyente: popular, democrática y transparente, dando voz a los
tradicionalmente excluidos. La preocupación de los sectores oligárquicos es por
la consulta popular, y por eso la intención de la dictadura es clara”,
afirma.
El día de la instalación del Observatorio, el gobierno de facto anunció la
privatización del servicio de agua y se teme que el salario mínimo se reduzca un
50 por ciento. “Zelaya lo había aumentado en un 60 por ciento”, dice a SEMlac la
abogada Yadira Minero, jefa del Centro de Mujeres de San Pedro Sula, “pero ni lo
recibimos, ni lo gozamos”.
Pero es Cáceres quien nos brinda un panorama de la situación actual. “Si el
pueblo no sabía que era eso de tener una nueva constitución, hoy sí que lo
entiende”, dice. “Y eso es algo positivo del golpe: hay más conciencia de la
necesidad de una reforma agraria integral, de la vigencia de la declaración
universal de los derechos de los pueblos indígenas, de los derechos de las
mujeres, la despenalización del aborto”, añade.
“Todo eso se tiene que concretizar en una nueva constitución; el tema del
agua, por ejemplo, es algo estratégico, debe ser un bien común, un derecho
humano inalienable e intransferible, que quede prohibida su privatización...
(también) la defensa de nuestra diversidad cultural y la biodiversidad,
amenazados por el capitalismo depredador”, prosigue.
Mientras hablamos, los manifestantes corean la canción que escribió Liliana
Felipe, argentina afincada en México: “nos tienen miedo porque no tenemos
miedo…ellos, sus botas militares, son el atrás, están atrás, nos ven reír, nos
ven luchar, son el atrás…”.
Bertha asiente: “No tenemos miedo a plantear que los derechos de las mujeres
sean constitucionales; los derechos a expresarnos, a nuestro arte, a nuestra
cultura...”
Como el de ella, hemos recogido otros testimonios en pocas horas, con miles
de palabras y sentimientos, a lo largo de visitas a organizaciones, con las
protagonistas de los días que van y vienen, a veces en jornadas de más de 20
horas.
(...)
Feminicidio aumenta exponencialmente
Durante los primeros días del golpe de Estado en Honduras, los asesinatos de
mujeres aumentaron en 60 por ciento. Y existen indicios de que han ocurrido
asesinatos colectivos en algunas poblaciones.
Hasta antes del golpe del 28 de junio, la incidencia del feminicidio en el
país significó 1,149 homicidios contra mujeres en 2008, con un promedio de
10,000 denuncias anuales de violencia.
Los datos globales sistematizados por organizaciones no gubernamentales de
mujeres, publicado en un informe de seguimiento de notas de prensa, contradicen
los informes oficiales, que reportaron en el año 2008 un homicidio diario.
“La violencia generalizada contra la población en resistencia, siempre es un
riesgo a la integridad de las mujeres y supone innumerables violaciones a los
derechos humanos”, dijo en entrevista con SEMlac, Soraya Long, experta en
Derechos Humanos y ex integrante del Centro por la Justicia y el Derecho
Internacional (CEJIL).
Explicó que esta situación se da en aquellos países donde crece la
delincuencia o se decide institucionalmente la salida de los militares a las
calles, caso este último de Honduras.
Un informe preliminar de la violencia contra las mujeres, fue ampliamente
discutido el jueves por las integrantes del Observatorio de la Transgresión
Feminista. Ellas pusieron a debate las prácticas feministas, la creciente
institucionalización y la carrera hacia atrás de la situación de las
mujeres.
La situación de Honduras ha puesto al descubierto los límites de la ley, de
los mecanismos de la mujer (secretarías y ministerio), de las fiscalías
especializadas y de las leyes que se vuelven sólo de papel, reconoció Rocibel
Gómez, representante de UNIFEM en Honduras, al entrevistarse con las
observadoras.
Sin embargo, la Fiscal para la Mujer, Irma Grisel Amaya, en su entrevista con
las observadoras, aseveró que la violencia intrafamiliar y de pareja ha
disminuido en las últimas semanas. La hipótesis para esta aparente disminución
es que por el toque de queda las mujeres no se acercan a las comisarías a
denunciar, o que ocurren cambios en el interior de los hogares.
Lo que sí informó es que en julio fueron asesinadas 51 mujeres, lo que ha
sido motivo de preocupación creciente de su despacho, según señaló.
Se sospecha que durante los primeros días de la intervención y la acción de
policías y militares en diversos departamentos y ciudades de Honduras hubo por
lo menos dos asesinatos colectivos contra las mujeres: en uno se encontraron los
cuerpos de cuatro mujeres ejecutadas y en el otro, seis mujeres asesinadas.
No existe en esa fiscalía, dijo, información contundente. Y ante las
preguntas de las asistentes a la entrevista, la fiscal reconoció que hay pocas
denuncias documentadas. Argumento que habla del caos en que cayó el régimen de
facto.
El régimen de facto ha vuelto inoperante al Instituto Nacional de la Mujer
(INAM), que era considerado un logro importante de las luchas de las mujeres
hondureñas. Las feministas intentaron defender sus fueros y recibieron como
respuesta, el 14 de julio, la represión policial.
Artemisa
Noticias/Semlac
|