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El voto electrónico o cibernético |
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30-07-2007 |
En consideración de que existe la iniciativa correspondiente para que el Poder Legislativo apruebe el voto cibernético, que no el electrónico, para ser implementado en los comicios del 2012, sólo para los mexicanos residentes en el exterior, misma que cuenta con el aval del desprestigiado Instituto Federal Electoral, es necesario hacer algunas precisiones y obligadamente las conveniencias e inconveniencias del moderno sistema comicial.
El voto que se trata de impulsar para el 2012 exclusivamente para los
mexicanos en el exterior, es el cibernético, de acuerdo con la
información que nos envía uno de sus principales impulsores, el paisano
Julio César Aragón, originario de Ascensión, Chihuahua, residente en
Providence, estado de Rhode Island, Estados Unidos y Presidente de la
Asociación Social, Cultural y Deportiva de esa localidad, además autor
de la ponencia: “Una Realidad, El Voto del Mexicano en el Exterior”.
Según se desprende de su trabajo, el compatriota, “sin salir de casa”,
sin tener que sufrir la molestia de las largas filas, “en su propia
casa, oficina o en un café Internet podrá sufragar”. Es decir, lo haría
al través de su correo electrónico y seguramente con una clave que le
proporcionaría el IFE. Este sería el voto cibernético.
En cambio, el voto electrónico, que ya usan varios países, lo emite el
sufragante en maquinas ex profeso instaladas en las que llamaríamos,
valga la redundancia “casillas electrónicas”, donde el emisor tendría
que asistir físicamente y muy seguro hacer fila para esperar su turno,
aunque es de suponerse que en agilidad se ganaría todo.
Como en todo paso a la modernidad existen impulsores y detractores, los
primeros resaltan el bajo costo de los comicios cibernéticos, no así el
electrónico por la inversión de las maquinas. Al respecto critica la
gran inversión el diario Clarín de Buenos Aires, al afirmar que con la
promesa de agilizar, transparentar, modernizar y abaratar el costo de
las elecciones en Argentina, una decena de empresas tecnológicas se
disputan un negocio de por lo menos 350 millones de pesos, es decir
unos 233 millones de dólares.
Ese es más o menos el costo para implementar el voto electrónico en ese
país sudamericano, que ya está en operación primaria, es un sistema
electoral basado en máquinas y computadoras -parecidas a los cajeros
automáticos-, que reemplazarían a las tradicionales urnas de cartón y
las boletas.
También nos aclara que tal mecanismo se lo promociona como E-Democracy
(democracia electrónica,), y que estados Unidos fue el primero en
introducirlo a fines de los 80. Casi 20 años después, sólo cuatro
países lo usan a pleno: además del propio vecino del norte lo utilizan
Brasil, la India y Venezuela. Pero hay pruebas adelantadas con miras a
incorporarlo en los próximos años en México, Paraguay, Holanda,
Bélgica, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, España y obviamente
Argentina.
En ambos modernos sistemas el problema más grave es asegurar el secreto
del voto. Acostumbrados los latinos, a la cultura de la desconfianza,
una gran mayoría de impulsores de la democracia, no creen que los
mismos aseguren la confidencialidad del voto y que con maniobras
electrónicas se alteren los resultados en beneficio de los candidatos
oficialistas, recuérdese “el se cayó el sistema”. El famoso jurisperito
catalán, doctor Carlos Sánchez Almeida, conocido como “el abogado de
los hackers” por su lucha contra criminales cibernéticos, escribió: “El
voto universal, libre y secreto es la mayor conquista de la democracia…
es la única arma de los pueblos libres.”
En conclusión, se antojan dos preguntas fundamentales en cuanto a
nuestro México: Cómo asegurar el secreto del voto emitido al través de
una maquina, y por elemental deducción, si se va implementar el voto
cibernético para los mexicanos en el extranjero, fundamentalmente por
su agilidad y bajo costo, porqué no en todo el país.
Nos estamos refiriendo al voto por vía Internet. Imaginémonos el gran
ahorro de recursos que urgen sean canalizados de inmediato para
solucionar el principal problema del país: la pobreza, llámese, así a
secas, o a la extrema, que sin duda es la peor vergüenza nacional. La
democracia en México, se asegura es la más cara del mundo, desde luego
que es fundamental, pero democracia sin justicia social no es
democracia.
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