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Propanolol refresca mejor |
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31-07-2007 |
A Canadá no le fue muy bien en el mundial Sub-20, y tal vez en el intento de olvidar el mal trago, científicos de la Universidad McGill de Montreal parecen haber descubierto que el Propranolol es una pastillita que podría poner fin a los malos recuerdos, bloqueando la parte inquietante de ciertos hechos traumáticos vividos.
Según el team-líder del equipo de investigadores, el cerebro almacena
los recuerdos de esta forma: en una parte guarda la información
conciente, los detalles de cierto evento. Y supuestamente en otra zona
almacena el aspecto emocional, los sentimientos relacionados con este
hecho. La gragea en cuestión no te puede borrar de la mente lo que te
pasó, pero sí disipar las emociones asociadas a ese momento.
¿Será posible? Inevitable ilusión la humana que intenta siempre
eliminar el dolor de las huellas mnémicas. Esta fantasía la recorrimos
en varias películas que fueron melodramas surrealistas o comedias
románticas como Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos (Jim
Carrey) y Cincuenta Primeras Citas (Adam Sandler), por ejemplo. Pero
dado que las marcas en el inconsciente se inscriben justamente por el
monto de afecto que les sirve de goma de pegar, ¿cómo re-significar ese
pasado si me vuelve pasteurizado a la pantalla de mi percepción, es
decir, sin su componente subjetivo? ¿Acaso no lo estaría rememorando
como si le hubiera sucedido a otro, como si lo que yo hubiera vivido en
realidad fuera un episodio visto en la televisión?
Evidentemente ese medicamento, de ser exitoso, viene a abastecer
nuestra renuencia natural a encarar nuestros propios rollos. Es un
suavizante del “conócete a ti mismo”, frase que apunta justamente a la
tarea de lidiar con este saber del que no queremos saber nada.
La industria farmacológica dirá que la droga es infalible. Y muy pronto
podremos elegir no sentirnos afectados porque el equipo de fútbol de
nuestros amores perdió el invicto, o porque la novia que tanto deseamos
no deja de bailar con su primo solterón en cada fiesta, o debido a que
el auto que dejamos estacionado en una esquina de barrio despareció
como por arte de magia en manos de unos chorros, y así sucesivamente.
Claro que la droga debería tener contraindicaciones, es decir, nunca
suministrarse a aquellas personas que jamás experimentan cariño por
nada, verdaderos cadáveres insepultos que lucen una conciencia limpia,
porque nunca la usaron. Y también propongo, ya que está, que descubran
algún brebaje con el efecto contrario. Por ejemplo, una pócima que
provoque culpa a quien le prestaste plata y no registra que tiene que
devolverla algún día, o a aquella mina que delante del cura se
comprometió a seguirte en las malas y las buenas y hoy es una máquina
de recibir pero no de dar, o a ese candidato que te ofreció docenas de
proyectos y ahora que agarró la manija solo piensa en tener la sartén
por el mango, y el mango también.
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