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AI: Los gobiernos deben actuar sobre los derechos humanos
Cuando se cumplen 20 años de la caída del muro de Berlín, los gobiernos europeos deben actuar con urgencia para hacer frente a los abusos contra los derechos humanos que se infligen a migrantes, solicitantes de asilo, personas detenidas y minorías, ha afirmado hoy Amnistía Internacional.
“Aunque la caída del muro de Berlín simbolizó la apertura de las fronteras, la respuesta habitual de la Europa actual ante los desafíos de la migración es convertir el continente en una fortaleza”, ha declarado Nicola Duckworth, director del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.
“Personas que huyen de la pobreza, la violencia o la persecución en otras partes del mundo han sido empujadas literalmente al mar.”
En mayo del presente año, se puso en peligro la vida y la seguridad de cientos de personas migrantes y solicitantes de asilo que estaban a bordo de tres barcos en el mar Mediterráneo, primero por una discusión entre las autoridades de Italia y Malta en relación con su obligación de responder a las llamadas de desastre marítimo, y después por la decisión del gobierno italiano de enviar a esas personas a Libia, sin valorar sus necesidades de protección.
Los gobiernos europeos deben también hacer más para investigar las denuncias de tortura, malos tratos y detención ilícita durante la guerra contra el terror liderada por Estados Unidos, ha afirmado Amnistía Internacional.
“En la nueva Europa después del muro de Berlín, los derechos humanos vuelven a ser atacados. En esta ocasión son víctimas de la pretensión de los Estados de que es preciso sacrificar incluso los derechos humanos más básicos, como el de no ser sometido a tortura, para poder contrarrestar las amenazas terroristas”, ha señalado Nicola Duckworth.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Europa albergó cárceles secretas dirigidas por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), donde las personas detenidas fueron víctimas de desaparición forzada, estuvieron recluidas en condiciones constitutivas de tortura y fueron sometidas a técnicas de interrogatorio abusivas.
CELEBRACIÓN La canciller alemana, Angela Merkel, celebró la caída del Muro de Berlín con una cerveza en casa de unos desconocidos en el sector occidental de la ciudad tras cruzar el Telón de Acero como muchos de sus compatriotas de la extinta RDA en la noche del 9 de noviembre de 1989.
"El recibimiento en Berlín Occidental fue muy, muy cariñoso. Celebré la caída del muro en casa de unos desconocidos con una lata de cerveza. Luego regresé a mi casa en Berlín Oriental", revela Merkel en un relato de su propia pluma que publica hoy el rotativo "Frankfurter Runschau".
La canciller alemana explica que vio por televisión en su casa de Berlín Oriental la rueda de prensa en la que el alto dirigente de la extinta RDA Günter Schabowski anunció la apertura de las fronteras e indirectamente la caída del Muro.
"Llamé inmediatamente a mi madre para recordarle una vieja promesa: cuando el muro ya no nos impida viajar iremos, según comentábamos siempre en familia, a comer ostras al Kempinski (un lujoso hotel de Berlín Occidental)", explica Merkel.
Seguidamente comenta que, sin embargo, "ninguna de las dos contábamos con que la frontera se abriera esa misma noche", así que "como todos los jueves por la noche me fui a la sauna".
"Al regresar me enteré de que el paso fronterizo de la Bornholmer Strasse estaba abierto. Caminé hacia allí inmediatamente y como otros muchos miles de personas crucé el paso fronterizo hacia occidente. Sentí, como todos los demás, una alegría increíble", relata la jefa del Gobierno alemán.
Angela Merkel recuerda también que cuando se construyó el Muro de Berlín el 13 de agosto de 1961 tenía tan solo siete años de edad y vivía con sus padres en una pequeña población al norte de Berlín, donde su progenitor era pastor evangélico.
Ese día, un domingo, cuenta que "mi padre ofrecía un oficio religioso en su parroquia y nunca podré olvidar lo triste que estaba la gente. Desde mi perspectiva infantil me daba cuenta de que había sucedido algo terrible".
Añade que "a lo largo de mi vida en la RDA pensé también en presentar una solicitud para emigrar a Alemania Occidental. Pero mi unión a mis amigos, padres y familiares era demasiado grande como para que hubiese abandonado mi entorno y forma de vida".
"La caída del Muro el 9 de noviembre de 1989 fue un acontecimiento indescriptible para nosotros en la RDA. Fue el comienzo del fin de la dictadura del SED (el partido comunista de la RDA). Supuso el fin de la Guerra Fría", relata Merkel.
Asimismo comenta que "la RDA fue levantada sobre la injusticia y nunca hubo elecciones libres. Pero además del régimen del SED había también vida privada. Teníamos amistades y reíamos y llorábamos como cualquier persona".
"Nosotros teníamos padres a veces de buen y a veces de mal humor, preciosas vacaciones de Navidad y maravillosa vacaciones estivales. Gracias a dios la vida no se limitada al estado", explica finalmente la jefa del Gobierno alemán.
SUEÑO INCOMPLETO Veinte años después de la caída del Muro de Berlín, el sueño de Helmut Kohl de que una Alemania unificada llevaría a una Europa integrada a nivel político sigue siendo un proyecto incompleto reporta Paul Taylor para la agencia REUTERS.
La situación se apresta a quedar igual pese a que se espera la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa de la Unión Europea en un futuro cercano.
La Reunificación Alemana posiblemente provocó el último gran paso hacia una integración europea, con el acuerdo clave de Maastricht en 1991 para establecer la unión monetaria y económica con una sola divisa y una política exterior y de seguridad comunes.
La resistencia de la escéptica Gran Bretaña y la renuencia de Francia a compartir más soberanía evitó que la UE avanzara en el sueño de Kohl de una unión política completa, similar al sistema federal de Gobierno en Alemania.
Luego de Maastricht, la ampliación de la UE para recibir a miembros del ex bloque soviético fue un precedente para una integración más profunda. El bloque ha crecido de 12 a 27 naciones, abarcando casi todo el continente.
Mientras los gobiernos comunistas tambaleaban en el este de Europa en 1989, Kohl, canciller de Alemania Occidental, buscó aliviar las ansiedades de sus vecinos por la escalada de la reunificación al incluir en el proceso un sueño más amplio de unidad europea.
Durante un discurso clave al Parlamento en Bonn el 28 de noviembre de 1989, estableciendo un plan de 10 años para la unidad de Alemania, Kohl declaró: "Se están abriendo oportunidades para superar la división de Europa y por lo tanto también la de nuestra Madre Patria".
Kohl quería vincular la nueva Alemania a una Europa unida junto a la OTAN para evitar cualquier resurgimiento del nacionalismo. Argumentó que una unión monetaria y económica sería poco equilibrada a menos que Europa alcanzara la integración política al mismo nivel.
Kohl fue el último líder alemán en proclamar el idea de los estados unidos de Europa, una visión ahora confinada a un puñado de federalistas como el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt. Su sucesores, Gerhard Schroeder y Angela Merkel han sido menos entusiastas sobre la UE, y más dispuestos que Kohl a defender los intereses nacionales alemanes.
Archivos recientemente desclasificados muestran que la entonces primera ministra británica Margaret Thatcher y el ex presidente francés Francois Mitterrand estaban más preocupados por el lento ritmo de la Unificación Alemana que por la propuesta para una Europa integrada.
Los ex líderes se irritaron cuando el presidente de la Unión Europea, Jacques Delors, apoyó la idea de permitir a la democrática Alemania Oriental unirse a la Comunidad Europea.
Thatcher, quien temía el regreso de una Alemania más agresiva, estaba inmersa en una disputa doméstica por su hostilidad a la integración europea, que culminó con su renuncia forzada en diciembre de 1990.
RECEPCION CON INTERESES
Luego de los desencuentros diplomáticos iniciales, Mitterrand concluyó que su mejor curso era acoger la Alemania unificada y usar la oportunidad histórica para escapar del dominio del marco alemán avanzando en los planes para adoptar una divisa común.
Pero el líder francés nunca apoyó seriamente las ideas de Kohl de tomar las decisiones sobre política exterior con un voto por mayoría, ni de otorgar al Parlamento Europeo autoridad legislativa y de regulación.
Su ministro de Relaciones Exteriores, Roland Dumas, dijo que las instrucciones de Mitterrand indicaban que las negociaciones para el tratado de Maastricht debían conceder el mínimo poder posible para la formación de una asamblea de la
UE.
El tratado de Maastricht inició una ola de rechazo a los "gobernantes de Bruselas", causando derrotas en referendos en varios países que han impedido hasta ahora los esfuerzos por reformar las instituciones de la UE.
El Tratado de Lisboa incluye pasos para una unión política más cercana, como la creación de un jefe de Política Exterior con mayor autoridad dentro del servicio diplomático de la UE y un presupuesto para el bloque de varios miles de millones de euros.
Pero los Estados miembro mantendrán su poder de veto sobre las decisiones en defensa y política exterior, así como en asuntos de impuestos y presupuestos.
El tratado también establece un presidente a largo plazo para el Consejo Europeo de Líderes de la UE y un sistema de toma de decisiones que da mayor peso al tamaño de la población, una concesión a Alemania que Francia buscó evitar por última vez en el 2000.
El Parlamento Europeo tendrá autoridad para tomar decisiones sobre un amplio rango de la legislación europea.
Pero la UE sigue estando a largo camino del sueño de integración federal de Kohl.
De hecho la propia corte constitucional de Alemania pareció poner límites sobre cualquier integración sustancial europea en un fallo sobre el Tratado de Lisboa este año.
MADRID Madrid ha querido sumarse a la conmemoración del 20 aniversario del fin de la división de Berlín levantando el mismo muro, aunque de una forma simulada, para que los ciudadanos tengan una idea de cómo fue la frontera de hormigón que separó a la capital alemana durante 28 años, informa la agencia española de noticias EFE.
La Embajada alemana en España ha sido la encargada de erigir la réplica, en tamaño real -unos 3,50 metros de alto-, aprovechando la pared del perímetro de sus instalaciones en pleno centro de Madrid.
Sobre los 270 metros de longitud de la tapia de la legación diplomática, encajonada entre las calles Fortuny y Zurbarán y del Paseo de la Castellana, se han colocado lonas de plástico que simulan la barrera que separó a los berlineses.
"Se trata de reproducir partes del Muro para dar la impresión real a los madrileños de cómo fue", explica a Efe el consejero de Información de la Embajada alemana, Daniel Blum.
Para dar realismo a la reproducción, prima el tono gris que tuvo el muro, aunque salpicado por algunos de los célebres 'grafitis' que se pueden ver en la East Side Gallery, el tramo más largo que aún queda en pie en Berlín, de 1,3 kilómetros de longitud.
El dibujo más conocido es el del famoso "beso fraterno" entre el que fuera presidente de la URSS, Leónidas Breznev, y el de la RDA, Erich Honecker, inspirado en la fotografía que se les tomó en Berlín en 1979 en el trigésimo aniversario de la Alemania oriental.
Montados sobre el mítico Trabi, el automóvil símbolo de la RDA, Breznev y Honecker se asoman al Paseo de la Castellana para celebrar la efeméride de la caída del Muro que se cumple el próximo lunes.
Otro mural rememora alguno de los métodos de fuga con los que los alemanes del Este trataron de huir a la otra parte, como los túneles subterráneos.
En este intento de huir del comunismo se estima que perdieron la vida cerca de 150 personas, la más joven con 15 meses y la mayor, con 80 años, como se recuerda en la pared de ficción.
La madrileños podrán contemplar la réplica del Muro hasta el próximo día 16.
Entre medias, habrá un acto institucional el próximo miércoles al que asistirá la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; se abrirán simbólicamente partes del muro y se descubrirán imágenes del Berlín actual, como una de la Puerta de Brandeburgo.
También habrá estampada una foto aérea de la Tierra entre las paredes rotas del Muro, acompañada de un rótulo en alemán en el que se lee: "Has aprendido qué es la libertad y eso no se olvida nunca".
Según Blum, con este "contraste" se pretende "dar la sensación de lo que fue el Muro y luego, de lo que generó su apertura".
La barrera de más de 45 kilómetros que aisló a Berlín occidental y se convirtió en símbolo de la Guerra Fría se empezó a construir el 13 agosto de 1961 y no se quebró hasta el 9 de noviembre de 1989, abriendo la puerta al fin del comunismo en Europa.
Además de esta iniciativa, la Embajada alemana ha programado otros actos en la capital para conmemorar la efeméride.
El más destacado es el concierto del próximo día 26 en el Auditorio Nacional que ofrecerá la Sociedad Filarmónica Madrid-Berlín, en el que también habrá músicos checos, polacos y húngaros para interpretar piezas de compositores como Ludwig van Beethoven, Georg Friedrich Händel, Manuel de Falla o Györgi Ligeti.
Otro acto destacado es la exposición que recorre varias ciudades españolas con imágenes y textos de la Alemania dividida y de los episodios más destacados en el tránsito hacia la reunificación.El mes de agosto de 2009 salieran a la luz revelaciones que han motivado llamamientos a las autoridades de Polonia y Lituania para que investiguen las denuncias de que la CIA mantuvo recluidos e interrogó en secreto a detenidos de “alto valor” en instalaciones de detención situadas en sus respectivos territorios hasta finales de 2005.
Pero no todos los desafíos que hoy tenemos planteados en relación con los derechos humanos en Europa son nuevos.
“Es vergonzoso que los frutos de 20 años de crecimiento económico y mayor unidad política desde la caída del muro de Berlín no hayan sido compartidos en plano de igualdad por todas las personas. Sigue habiendo problemas de racismo y discriminación graves y profundamente arraigados en el corazón de la moderna Europa”, ha afirmado Nicola Duckworth. Una de las ilustraciones más profundas de la discriminación sistémica en Europa es la que se produce contra las comunidades romaníes, que en gran medida continúan excluidas de la vida pública en todos los países.
Las personas romaníes de Europa oriental fueron en muchos casos las primeras en quedar excluidas del empleo cuando se privatizaron las empresas que eran de propiedad estatal. Los desalojos forzosos ilegales están empujando a esas personas a niveles aún más profundos de pobreza.
En algunos países, como Eslovaquia y la República Checa, los niños y niñas romaníes siguen asistiendo en una proporción excesiva a los centros escolares para alumnado con discapacidad mental, y siguen estado segregados en escuelas y clases exclusivas para romaníes que ofrecen una educación de calidad inferior a la normal. Las autoridades no han adoptado medidas efectivas e inequívocas para eliminar la segregación racial en la educación.
Y 20 años después de la caída del muro de Berlín, Amnistía Internacional sigue reconociendo como presos de conciencia a periodistas y activistas de los derechos humanos detenidos por tratar de ejercer su derecho fundamental a la libertad de expresión, asociación y religión en Azerbaiyán, Bielorrusia, Moldavia, Rusia, Uzbekistán y Turkmenistán.
“En el Berlín actual queda poco del muro físico que hace 20 años era un símbolo de la división y la represión. Pero sigue habiendo muros que hacen que unas personas sean más iguales que otras en lo relativo al disfrute del espectro completo de los derechos humanos”, ha afirmado Nicola Duckworth.
“Sin embargo, a pesar de las amenazas, la intimidación y la detención, defensores y defensoras de los derechos humanos de toda Europa, impulsados por la energía que derribó el muro de Berlín, siguen luchando por la visión de una región donde se respeten todos los derechos humanos para todas las personas.” |