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Celebramos estos días el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín -el derribo de un muro es para nosotros siempre un motivo de celebración- y oímos comentar a unos y otros la repetida frase hecha "parece que fue ayer". Y si "veinte años no es nada", los siete años que cumple El Mercurio Digital son menos que nada. Y ciertamente El Mercurio Digital se siente joven, ilusionado y sin desgaste. Ajeno a la guerra de exclusivas, al imperio de la publicidad, a la lucha de intereses partidistas o a la carrera de audiencias, nuestro proyecto descansa en lo que nos gusta: la información.

En estos siete años hemos sido informadores de acontecimientos como el desastre del Prestige, la invasión de Irak y la "guerra contra el terrorismo", los atentados de Madrid o Londres, la invasión israelí de Gaza... Hemos intentado estar cerca de las zonas más castigadas por los conflictos: Afganistán, Angola, Argelia, Burundi, Cachemira, Colombia, Congo, Corea, Costa de Marfil, Chechenia, Filipinas, Guinea, Kosovo, Liberia, México, Myanmar, Nepal, Nigeria, Sáhara, Senegal, Somalia, Sri Lanka, Sudán, Uganda o Zimbaue. Hemos seguido de cerca el drama de los refugiados, la lucha de las mujeres por su igualdad, la desprotección de la infancia o el despertar ecologista frente a la amenaza del cambio climático. Y ese sigue siendo nuestro objetivo para otros setenta y siete años más.
Para ello hemos contado con el trabajo desinteresado de nuestras redactoras/es y colaboradoras/es, con el apoyo de ONGs, gabinetes de prensa y servicios de noticias, con la colaboración inestimable de grandes y pequeñas agencias, con el trabajo de sus periodistas, con las cartas y comentarios de nuestras lectoras y lectores, con el servicio técnico de Misucursalvirtual y el apoyo de AteneaOnline.
Gracias a todas y a todos -un recuerdo espacial para Javier Ortiz- y que sigan cayendo muros. Es fácil y gratificante trabajar así.
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