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ACNUR informa sobre los recientes enfrentamientos étnicos
MSF: Miles de civiles son atacados mientras esperaban a ser vacunados
El Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados informa de nuevos detalles sobre los sangrientos enfrentamientos étnicos que tuvieron lugar a principios de este mes en la provincia de Equateur, en la República Democrática del Congo (RDC), gracias a las visitas que ACNUR y las autoridades de la RDC han realizado a refugiados dispersos en aldeas situadas a lo largo de los160 kilómetros de la ribera del río Ubangui, que establece la frontera entre la RDC y la República del Congo (RC). Mientras tanto, la organización Médicos Sin Fronteras ha denunciado lo que considera "un inaceptable ataque militar contra los civiles".
ACNUR
El personal del ACNUR en la República del Congo, en colaboración con funcionarios del gobierno de este país, sitúa el número de nuevos refugiados en 21.800, en su mayoría de la etnia Munzayas, según declaraciones del portavoz del ACNUR Andrej Mahecic. "Estos refugiados, que comenzaron llegar a la República de Congo el miércoles pasado y que ahora se refugian en las aldeas situadas entre los distritos de Betou e Impfondo, en el norte de la República del Congo, dijeron a nuestro personal que huían del clan Enyele". Según los testimonios de estos refugiados, grupos Enyele habían ido de casa en casa, saqueando, violando y matando a la mayoría de los civiles de etnia Munzayas en Dongo y aldeas de los alrededores, que ahora están prácticamente vacías. El origen de esta violencia, indicaron, se encuentra en una disputa sobre los derechos de agricultura y pesca.
El 70% de los refugiados son mujeres y niños. Durante este fin de semana, ACNUR ha comenzado a entregar mantas, esteras para dormir, mosquiteras, utensilios de cocina y bidones.
Más de 20 de los refugiados han llegado a la República de Congo con heridas de bala. ACNUR ha trasladado a nueve de los heridos más graves al hospital Impfondo, entre los cuales se encuentra una niña de 11 años a la que le ha sido amputada la pierna derecha. La clínica móvil financiada por ACNUR sigue yendo de pueblo en pueblo para ofrecer atención sanitaria básica a los refugiados que se encuentran lejos de los centros de salud de los distritos de Betou e Impfondo. Los gobiernos de RDC y RC también han proporcionado medicinas a los centros de salud.
La mayoría de los refugiados ha dejado de cruzar la frontera en medio de informes que indican que el ejército de la RDC ha intervenido por la fuerza en Dongo para detener los ataques de Enyele armados, que al parecer se han organizado en una milicia. A pesar de esta acción por parte del Gobierno, el lunes nuestros colegas en la República del Congo aún podían ver el humo procedente de casas incendiadas al otro lado del río. Mientras algunos de los recién llegados nos han indicado que les gustaría regresar a sus aldeas cuando la milicia Enyele sea derrotada, otros se sienten demasiado traumatizados y han confesado a ACNUR que no están preparados para regresar.
Los primeros enfrentamientos entre las etnias Enyele y Munzaya tuvieron lugar en marzo de 2009, cuando más de 200 casas fueron incendiadas en la población de Munzaya y más de 1.200 residentes huyeron a la República del Congo para ponerse a salvo.
MSF
En Kivu Norte, región del este de la República Democrática del Congo que se encuentra en permanente conflicto desde hace más de una década, miles de civiles fueron recientemente atacados por el ejército congolés mientras estaban vacunándose contra el sarampión. Las fuerzas gubernamentales abrieron fuego indiscriminadamente contra siete centros de vacunación de Médicos Sin Fronteras (MSF), que se ha visto forzada a denunciar este claro e inaceptable abuso de la ayuda humanitaria para fines militares.

El hecho tuvo lugar el pasado 17 de octubre, mientras los equipos de MSF se encontraban vacunando a miles de niños en siete lugares distintos del área de Ngomashi y Kimua, zonas que estaban bajo el control del grupo rebelde FDLR en ese momento. La vacunación era parte de una campaña masiva que se estaba llevando a cabo en el distrito de Masisi y que servía para dar apoyo al Ministerio de Salud en la respuesta a una epidemia de sarampión.
Todas las partes enfrentadas se habían comprometido previamente para que MSF pudiera vacunar con garantías de seguridad en esos lugares y en esa fecha. Sin embargo, el ejército nacional congolés, lanzó ataques contra cada uno de los siete centros de vacunación que se habían instalado. Debido a la intensidad del ataque, todas aquellas personas que habían acudido para vacunar a sus hijos, se vieron forzadas a huir en desbandada y ahora mismo están en paradero desconocido y sin poder ser vacunados. Por su parte, MSF ha tenido que suspender temporalmente sus actividades en la zona y evacuar a su personal a Goma, la capital de Kivu Norte.
“Hemos sido utilizados como cebo", pues los ataques "coincidieron con el inicio de las vacunaciones y pusieron las vidas de los civiles en riesgo extremo", afirma Luis Encinas, jefe de programas de la organización en África Central. “Miles de personas y los equipos de MSF quedaron atrapados en medio de los disparos.... este ataque es un abuso inaceptable de la ayuda humanitaria para lograr fines militares. ¿Cómo será percibido MSF a partir de ahora por la población? ¿Van a sentirse nuestros pacientes seguros para acceder a los servicios médicos después de lo que ha pasado? Nos vemos obligados a denunciar esta situación porque este tipo de acciones comprometen seriamente nuestra neutralidad”, relata Encinas.
MSF quiere dejar claro que es una organización humanitaria independiente e imparcial, que proporciona atención médica en base a unos estrictos principios de neutralidad. Y esa neutralidad es la que hace posible que los equipos de MSF puedan vacunar a la población de las zonas que están controladas por el FDLR, que hasta el momento habían sido completamente inaccesibles para el personal del Ministerio de Salud.
Durante los últimos meses se ha producido un preocupante incremento de ataques por parte de distintos grupos armados contra las organizaciones humanitarias tanto en Kivu Norte como en Kivu Sur. Por ello, Meinie Nicolai, directora de operaciones de MSF y portavoz de la organización exige que "todas las partes en conflicto respeten el trabajo de las organizaciones humanitarias. Si no lo hacen, será la población la que pagará el precio de estos combates. Son aquellas personas que se ven afectadas por la violencia extrema y por los continuos desplazamientos a las que también se les privaría de recibir ayuda humanitaria”.
A lo largo de esta campaña en la región de Masisi, 165.000 niños con edades comprendidas entre los seis meses y los 15 años han sido vacunados contra el sarampión. En Masisi, MSF presta apoyo en un hospital y un centro de salud y lleva a cabo clínicas móviles y vacunaciones. MSF también presta asistencia médica en los distritos de Walikale, Rutshuru, y Lubero, así como a la población de la provincia de Kivu Sur. MSF trabaja en Kivu Norte desde 1992.
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