Tres agencias de la ONU propusieron una estrategia de largo alcance para ayudar
a alimentar a los mil millones de personas que padecen hambre actualmente, como
parte de las iniciativas propuestas en la Cumbre Mundial para la Seguridad
Alimentaria.
La estrategia de la FAO, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo
Internacional para el Desarrollo Agrícola tomó dos años e incluye un plan de
inversiones en la agricultura de los países en desarrollo.
En una declaración conjunta, los tres organismos afirmaron que por el
momento la estrategia comprende programas en más de 70 países.
El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó que el ayuno sea una
realidad cotidiana para millones de personas en todo el mundo.
En la primera jornada de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria, que
se celebra en Roma, Ban señaló que la actual crisis del hambre es una señal de
alerta para el futuro porque antes de 2050 habrá que alimentar a más de 9.000
millones de seres humanos.
Indicó que habrá que producir un 70% más de comida y, al mismo tiempo, tener
en cuenta que el clima está cambiando.
"No puede haber seguridad alimentaria sin seguridad climática. Por esa razón,
el próximo mes en Copenhague necesitamos lograr un acuerdo global que provea las
bases para un tratado sobre cambio climático que sea legalmente vinculante",
dijo el Secretario General.
De la Cumbre saldrá un compromiso de los países participantes para reducir a
la mitad el número de personas malnutridas para el año 2015. En la actualidad,
más de 1.000 millones de personas sufren de hambre.
BRASIL Y CHILE
Los presidentes de Brasil, Luiz Inacio "Lula" Da Silva, y de Chile, Michelle
Bachelet, criticaron la indiferencia y apatía ante la hambruna en el mundo.
Ambos mandatarios pronunciaron discursos este lunes en la jornada inaugural
de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria que se celebra en Roma.
Lula sostuvo que la amenaza de un colapso financiero internacional fue
provocada por la especulación irresponsable y por la omisión de los Estados en
la regulación y la fiscalización del sistema.
"Los líderes mundiales no han dudado en gastar cientos y cientos de miles de
millones de dólares para salvar la caída de los bancos. Con menos de la mitad de
esos recursos, sería posible erradicar el hambre del mundo", dijo Lula.
Por su parte, la presidenta chilena indicó que a diferencia de las respuestas
neoliberales frente a otras crisis, la hambruna no puede ser enfrentada
"ajustando el cinturón de los más pobres".
"Será imposible resolver el problema del hambre sin no ponemos, de una vez
por todas, el problema de la inequidad, al interior y entre los países, en el
centro del debate mundial".
Al mismo tiempo Bachelet fustigó el proteccionismo en particular en los
mercados agrícolas y se pronunció por un acuerdo urgente en la Ronda de Doha de
la Organización Mundial de Comercio.
Los líderes mundiales convocados en la sede de la FAO para la Cumbre
Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, adoptaron por unanimidad una declaración
prometiendo un renovado compromiso para erradicar el hambre de la faz de la
tierra, de forma sostenible y a la mayor brevedad posible.
Los países
acordaron también trabajar para invertir la tendencia a la baja de los fondos
nacionales e internacionales para la agricultura y promover nuevas inversiones
en el sector, mejorar la gobernanza de las cuestiones alimentarias a nivel
mundial en asociación con las partes interesadas relevantes del sector público y
privado, y a enfrentarse de forma proactiva a los desafíos del cambio climático
y a la seguridad alimentaria.
Voz de alarma
En
su intervención ante la Cumbre, el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon
denominó a la actual crisis alimentaria "una voz de alarma para el mañana".
"No puede haber seguridad alimentaria sin seguridad del clima", aseguró
Ban.
"Si los glaciares del Himalaya se derriten -advirtió-, se verán
afectados los medios de vida y la supervivencia de trescientos millones de
personas en China, y cerca de mil millones en toda Asia"
"Los pequeños
campesinos de África, que producen la mayor parte de los alimentos del
continente y dependen sobre todo de la lluvia, podrían ver sus cosechas mermarse
un 50 por ciento en 2020. Tenemos que realizar cambios de envergadura para
alimentarnos, y muy especialmente, para proteger a los más pobres y
vulnerables", subrayó Ban.
"Conquista
trágica"
Tras denominar a los más de mil millones de personas
que sufren hambre en el mundo "nuestra trágica conquista de la era moderna", el
Director General de la FAO, Jacques Diouf, subrayo la necesidad de producir
alimentos en el lugar donde residen los pobres y hambrientos e impulsar las
inversiones agrícolas en estas regiones.
"En algunos países
desarrollados, entre el dos y el cuatro por ciento de la población pueden
producir suficientes alimentos para toda una nación y además exportar, mientras
que en la mayoría de los países en desarrollo, entre el 60 y el 80 por ciento de
la población no logra cubrir las necesidades nacionales de alimentos", explicó
Diouf.
"El planeta puede alimentarse a sí mismo, siempre que se cumplan
las decisiones tomadas y se movilicen los recursos necesarios de forma
efectiva", añadió Diouf al pedir un incremento de la ayuda oficial al
desarrollo, un mayor porcentaje del presupuesto de los países en desarrollo
dedicado a la agricultura e incentivos para fomentar las inversiones privadas.
"Eliminar el hambre de la faz de la Tierra requiere 44 000 millones de
dólares EE.UU. anuales de ayuda oficial al desarrollo en inversiones en
infraestructura, tecnología e insumos modernos. Se trata de una cantidad pequeña
si se compara con los 365 000 millones en subvenciones a los productores
agrícolas en los países de la OCDE en 2007, o los 1,3 billones de dólares que el
mundo gastó en armamento ese mismo año", según Diouf.
El máximo
responsable de la FAO recordó que "en los últimos cinco años, diversos países de
África, Latinoamérica y Asia han logrado reducir de forma sustancial el número
de víctimas del hambre en su territorio". "Ello significa -añadió- que sabemos
qué hay que hacer y cómo se debe hacer para derrotar al hambre".
"En los
países de bajos ingresos y déficit de alimentos, los programas y planes de
seguridad alimentaria existen y están a la espera de fondos y voluntad política
para hacerse operativos", explicó.
Diouf subrayó igualmente el hecho de
que la seguridad alimentaria va más allá de la producción de alimentos.
"Necesitamos protección contra las plagas y enfermedades de plantas y animales
que a menudo afectan directamente a la salud humana. Tenemos asimismo que hacer
frente a situaciones de emergencia a causa de desastres naturales y conservar la
base de recursos nacionales de la producción alimentaria para garantizar su
sostenibilidad", añadió.
Un signo cruel y tangible de la
pobreza
"El hambre es el signo más cruel y tangible de la
pobreza", aseguró Su Santidad el papa Benedicto XVI. "La opulencia y el
despilfarro ya no son aceptables, cuando la tragedia del hambre adquiere una
proporción cada vez mayor".
El Pontífice pidió una mayor comprensión de
las necesidades del mundo rural. "Al mismo tiempo -dijo- se debe favorecer el
acceso a los mercados internacionales para aquellos productos que proceden de
las regiones más pobres, que hoy en día son a menudo marginadas. Para poder
alcanzar estos objetivos, es necesario separar las reglas del comercio
internacional de la lógica del lucro visto como un fin en sí mismo".
Al
dirigirse a los Estados Miembros de la FAO en todas las lenguas oficiales, el
Santo Padre concluyó pidiendo que "Dios bendiga vuestros esfuerzos para
garantizar que toda la gente recibe su ración diaria de pan".