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El Parlament catalán ha dado luz verde a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que, apoyada por 180.000 firmas, reclama la prohibición de las corridas de toros en Cataluña.

Somos conscientes de que la aprobación de la ILP no va suponer una prohibición instantánea de la lidia. La iniciativa aún ha de superar enmiendas, debates, redacciones y comisiones parlamentarias hasta debatirse en pleno. Pero lo que es importante, es que el primer paso ya está dado.
Lo que pretende la ILP es modificar la actual Ley de protección de animales, que si bien prohibe el uso de animales en "peleas y espectáculos" si se les ocasiona sufrimiento de "tratamientos antinaturales", contiene dos excepciones: las corridas de toros y los 'correbous'.
Los defensores argumentan que el toro nace para morir en la plaza y que sin Fiesta en los ruedos la especie se extinguiría. Per para cualquiera que respete a los animales el predeterminar a una serie de individuos para ser masacrados es como menos un acto de crueldad premeditada. El toro de lidia es un bóvido cuya bravura no es más que la selección que los ganaderos han hecho a lo largo de muchos siglos y que han acrecentado incentivando sus rasgos violentos desde que el animal nace. Aun así muchos toros de lidia son tildados de mansos al llegar a la plaza de toros y sufrirán aun más castigo si cabe por su falta de “bravura”.
El Mercurio Digital viene defendiendo desde sus principios el respeto y la protección de los animales, rechazando todas aquellos actos individuales, colectivos o sociales que se basan en el maltrato de aquellos o lo practican de alguna forma.
Rechazamos por ello las corridas de toros, como actos que denigran al ser humano. Creemos que ni su carácter tradicional, ni su componente estético o cultural, ni su institucionalización en países como España, justifican en modo alguno el cruel maltrato.
Tampoco creemos que puedan justificarse las corridas por la ausencia de derechos de los animales. Esto no es más que trasladar al ámbito animal lo que corresponde al humano: ser sujeto de derechos y obligaciones (y, entre éstas, el respeto y la protección de los animales).
Cubierto de sangre, atravesado de lado a lado por lanzas, tal vez quemado por las banderillas de fuego que en el siglo XVIII se usaron en Portugal, empujado al mar para que allí perezca ahogado, el toro será torturado hasta la muerte. Los niños en brazos de las madres baten palmas, los maridos, excitados, palpan a las excitadas esposas y, en silencio alguna que no lo sea, el pueblo es feliz mientras el toro intenta huir de sus verdugos dejando tras de sí regueros de sangre. Es atroz, es cruel, es obsceno... ¿Es esto cultura? ¿Es esto civilización? ¿No será simple barbarie? (José Saramago "España Negra") |