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Teníamos la esperanza de que el Gobierno entendiese que lo que hacíamos era un derecho; no hacíamos daño a nadie [...] Sencillamente intentábamos decir lo que estaba ocurriendo en el país, ellos consideraron que era peligroso. Yosvani Anzardo, periodista independiente tras ver cerrado su sitio web de noticias Payo Libre
Cuba:
un país sin libertad de expresión
Ser periodista es una profesión de riesgo en Cuba. El Gobierno castrista mantiene en pie una férrea estructura legal, burocrática y administrativa, engrasada por años de uso, para silenciar a los opositores al gobierno, categoría en la cual se encuentran las personas que intentan informar sobre la realidad cubana.
Los pilares de la estructura son:
* la Constitución cubana, que prohíbe la propiedad privada de medios de comunicación * el requisito de que todos los periodistas en activo se unan a la Unión de Periodistas Cubanos, que de hecho se encuentra bajo el control del Partido Comunista, en el gobierno; * un poder judicial que no es independiente ni imparcial, y permite que se entablen procedimientos penales para prevenir, disuadir o castigar la expresión de opiniones discrepantes * una serie de disposiciones en la Constitución y en el Código Penal, tan vagas que se prestan a abusos de funcionarios del Estado, tales como la policía y el poder judicial, para restringir la libertad de expresión.
Las consecuencias de esta son nefastas tanto para los periodistas independientes que intentan hacer su trabajo como para los cubanos en general, que no pueden acceder a información u opiniones que difieran de la ideología estatal.
Algunos sufridores de la situación son, por ejemplo, Pablo Pacheco Avila, es uno de los 12 periodistas presos de conciencia en prisión en Cuba, que cumple desde 2003 una condena de 20 años de cárcel; Yosvani Anzardo, Carlos Serpa y Luis Felipe Rojas han sufrido varias detenciones arbitrarias, han sido hostigados e interrogados en reiteradas ocasiones; Saylí Navarro, estudiante de derecho, fue expulsada de la universidad por participar en un curso de periodismo organizado por la Sección de intereses de Estados Unidos en Habana.
El Gobierno cubano ha tratado de justificar las restricciones señalando los efectos indudablemente negativos del embargo estadounidense. Sin embargo, por muy perjudicial que sea ese impacto, es una excusa para violar los derechos de la ciudadanía, ya que no reduce, en modo alguno, la obligación del gobierno cubano de proteger, respetar y hacer realidad los derechos humanos de todos los habitantes de Cuba.
¡Actúa!
Raúl Castro Ruz
Presidente de la República de Cuba
La Habana, Cuba
Estimado Sr. Castro,
Me preocupa las imposiciones que sufre la libertad
de expresión en Cuba, las tácticas represivas y los procedimientos
penales instaurados en la isla para restringir y castigar el flujo de
información y opinión diferentes a la línea oficial.
Por ello le pido que:
- Revise todas las disposiciones legales que limitan
ilegítimamente el derecho a la libertad de expresión y asociación, con
el fin de conformarlas a las normas internacionales contenidas en la
Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos.
- Permita a los periodistas independientes trabajar
libremente, sin temor a represalias y
restricciones ilegales, y elimine el requisito de
una acreditación obligatoria para el ejercicio
del periodismo.
- Ponga en libertad inmediata e incondicional a
todos los presos de conciencia encarcelados exclusivamente por ejercer
su derecho a la libertad de expresión.
Los efectos indudablemente negativos del embargo
estadounidense no son excusa para violar los derechos de los cubanos.
Atentamente,
Cuba:
un país sin libertad de expresión |