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Activistas de Greenpeace han instalado frente a la Diputación
Foral de Gipuzkoa (Donostia) una incineradora de residuos para
simbolizar los efectos negativos que estas plantas tienen sobre la salud
y el medio ambiente. Bajo una chimenea de 5 metros de altura los
ecologistas han amontonado 10 sacos que representan 94 kilos de escorias
y cenizas (tóxicas y peligrosas), el equivalente a los residuos
producidos durante un solo minuto la incineradora proyectada por la
Diputación Foral en Zubieta.

Los activistas portan pancartas (en castellano y euskera) con el lema
Incineración no y dos paneles en los que se leen: “La incineradora de
Zubieta produciría 94 Kg de residuos tóxicos al minuto” y “Recuperar y
reciclar generan 39 veces más empleos que incinerar”.
Con esta
acción, la organización ecologista recuerda que quemar basuras produce
residuos peligrosos y emite al aire, al agua y al suelo metales pesados,
dioxinas y furanos, dos peligrosas sustancias para las que no existen
niveles seguros de exposición y que, por tanto, no deben producirse ni
siquiera en pequeñas cantidades. Por ello, Greenpeace pide que se
abandonen los planes de construcción de la planta de Zubieta.
Greenpeace
ha querido trasladar a los donostiarras que apostar por quemar
residuos, como quieren algunos políticos gipuzkoanos, es la peor de las
soluciones a la gestión de las basuras. Además, estas peligrosas
instalaciones obligan a tener un vertedero de sustancias tóxicas para
enterrar las cenizas y las escorias. E incluso se ha llegado a proponer
que sean usadas como materiales de construcción, lo que provocaría la
dispersión incontrolada de la contaminación por toda la geografía vasca.
En
el caso concreto de la incineradora de Zubieta el 23% de los residuos
incinerados se convertirían en escorias y cenizas tóxicas, cuyo
tratamiento es casi imposible. Los responsables del proyecto todavía no
han resuelto qué hacer con estos peligrosos desechos.
Los
ecologistas también han entregado a Carlos Ormazabal, diputado foral de
Desarrollo Sostenible, y uno de los principales promotores de la
incineradora, una carta pidiéndole una reunión y un recipiente con
cenizas tóxicas procedentes de una planta similar a la de Zubieta.
Ayer
mismo Greenpeace presentó en Donostia el informe La incineración de
residuos en cifras: Análisis socio-económico de la incineración de
residuos municipales, que evidencia cómo quemar basuras es el sistema
más caro y que más puestos de empleo destruye. Esto supone dos motivos
más, junto a los sanitarios y ambientales, para rechazar la
incineración.
“A los políticos gipuzkoanos que pretenden
construir una incineradora se les acaban los argumentos para poder
justificar una obra millonaria como la de Zubieta, que ronda los 366
millones de euros. Además, ahora también saben que es perjudicial para
la salud, el medio ambiente y el empleo de Euskadi”, ha declarado Julio
Barea, responsable de la campaña de contaminación de Greenpeace. “Los
más importante es que existen alternativas sostenibles que varios
municipios de Gipuzkoa han puesto en marcha, y que con cambios en los
hábitos de recogida y separación de residuos hacen innecesaria la
construcción de la incineradora” ha añadido.
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