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Un informe de TRAFFIC (integrado por WWF y la Unión por la Conservación
de la Naturaleza-UICN) desvela las atrocidades del mercado negro de
tigres a lo largo de las fronteras de Myanmar, China y Tailandia que han
terminado con la vida de medio millar de tigres en una década.

El documental Closing the Deadly Gateway, que acompaña al informe,
incluye impactantes imágenes fotográficas y de vídeo, así como
entrevistas con cazadores furtivos. El informe se publica a dos días de
que arranque la Cumbre Internacional del Tigre en San Petesburgo
(Rusia), auspiciado por el primer ministro Vladimir Putin, en la que se
reunirán los 13 países en los que existen poblaciones de este felino.
El
informe El comercio de grandes felinos en Myanmar y Tailandia desvela
la importancia de los mercados callejeros que se concentran en las
fronteras de Myanmar, China y Tailandia a la hora de facilitar el
comercio ilegal de tigres y otras especies en peligro de extinción.
El
estudio documenta, además, gráficamente, las ventas de tigres y otros
grandes felinos en peligro de extinción, incluyendo un león asiático
casi desaparecido en la actualidad. Durante una década de investigación
en Myanmar y Tailandia, los científicos han podido observar partes de
tigres, leopardos y otros grandes felinos que, en conjunto, ascienden a
casi medio millar de ejemplares. Y este es tan sólo un pequeño
porcentaje de las cifras reales de animales capturados
El
documental Cerrando la Puerta Mortal ilustra de forma estremecedora el
comercio ilegal reflejado en el informe. Las imágenes de tigres
descuartizados y expuestos en mercados callejeros son una muestra
espeluznante de la terrible situación en la que se encuentran estos
felinos y la creciente impunidad con la que operan las redes de tráfico
ilegal.
Los mercados provinciales y tiendas en los pueblos de
Mong La (Myanmar), cerca de la frontera China, y Tachilek, en la
frontera Tailandesa, juegan un papel principal en la distribución al por
mayor de partes de tigre, incluyendo pieles, huesos, garras, penes y
dientes. Los productos son vendidos a turistas y visitantes chinos, o
bien transportados por carretera y por mar a China y Tailandia para ser
distribuidos a otros mercados inernacionales.
El informe explica
cómo el tráfico de estos animales se realiza a través de ciertas
fronteras de Myanmar, Lao PDR, Tailandia, Malasia, India e Indonesia,
atravesando zonas que no se encuentran directamente controladas por los
gobiernos nacionales, al tratarse de zonas autónomas. Las entrevistas
realizadas a traficantes de especies en estas áreas ‘grises’ revelan
cuantiosos márgenes de beneficios, autoridades corruptas y ningún miedo
ante unas repercusiones legales altamente improbables. El comercio de
especies amenazadas se realiza de forma descaradamente abierta. Por otra
parte el informe resalta que, aunque las comunidades locales se
encuentran en algunos casos involucradas, raramente llevan las riendas
del negocio.
En total, la población de tigres en estado salvaje
en el mundo ha sufrido un alarmante descenso de más de 1.000 ejemplares
en la última década. (VER MAPA DISTRIBUCIÓN DEL TIGRE) de las cuales,
casi la mitad se han producido en esta zona, llamada Gran Mekong
(Cambodia, Lao PDR, Myanmar, Tailandia y Vietnam).
Para WWF, el
comercio a gran escala de este felino tan amenazado –apenas quedan 3.200
en estado salvaje – supone la mayor y más directa amenaza a la
supervivencia de la especie. Además, la zona entre Myanmar y Tailandia
es la región más propicia para su recuperación.
La legislación
sobre conservación en Myanmar y Tailandia son claras y contundentes,
prohibiendo todo tipo de tráfico ilegal de tigre y otros grandes
felinos. Pero la falta de aplicación de las leyes, y la relajación de
las fronteras entre el norte de Myanmar y el sur de China, han dado
lugar a esta situación.
WWF pide a las autoridades de los dos
gobiernos que pongan en marcha los mecanismos necesarios para hacer
cumplir la ley, y hace un llamamiento a los organismos internacionales
para que apoyen las medidas que se acuerden en la próxima cumbre. La
organización espera que la convergencia de los 13 países en Rusia
suponga un nuevo comienzo para el futuro del tigre, con la erradicación
del tráfico ilegal en el centro de las negociaciones.
El
proyecto de WWF, Global Tiger Initiative, busca la concienciación de la
sociedad para conservar el tigre y frenar su declive, consiguiendo un
mayor apoyo de gobiernos, empresas y particulares. Con la ayuda de
científicos, políticos, formadores, donantes y expertos de todo tipo se
están creando nuevos mecanismos que permitan proteger al tigre. Entre
las metas de la organización se encuentra frenar la caza y el comercio
ilegal, así como aumentar la protección de sus hábitats. A cambio se
ofrecen argumentos no sólo culturales, sino también económicos, que
favorezcan un cambio de rumbo en el futuro del felino. Su objetivo:
conseguir duplicar la población actual de tigre de cara a 2022, el
próximo Año del Tigre en el calendario chino. El primer gran encuentro
será en Rusia a partir de mañana, con la participación de los 13 países
involucrados: Bangladesh, Bután, Cambodia, China, India, Indonesia, Lao
PDR, Malaysia, Myanmar, Nepal, Rusia, Tailandia y Vietnam. La campaña
online Ruge por el Tigre está centrando la participación de miles de
peronas en todo el mundo.
Invertir
en la protección de las zonas de alimentación más importantes de la
especie, incluyendo la formación de agentes especializados. Asegurar
un número suficiente de áreas protegidas para los tigres en las que se
mantenga constante un suministro adecuado de presas (un tigre necesita
aproximadamente un ciervo de tamaño mediano a la semana para
sobrevivir). Proteger los bosques y praderas que forman los paisajes
en los que habitan los tigres. Incorporar la conservación del tigre en
las estrategias de desarrollo, promoviendo actividades económicas
alternativas como el eco-turismo. Frenar el tráfico ilegal de tigres y
de sus presas, incrementando la efectividad de las persecución de los
delitos y las medidas disuasorias para cazadores furtivos y traficantes
ilegales. Aumentar los equipos científicos para medir, monitorizar y estudiar el tigre, las poblaciones de presas y sus hábitats. Poner
en marcha planes de mitigación del conflicto humanos-tigres, como por
ejemplo, la compensación en el caso de muertes de ganado. Asegurar presupuestos suficientes para poner en marcha medidas necesarias para proteger al tigre. Asegurar
que los beneficios sociales y económicos de la conservación del tigre
se compartan con las comunidades locales y otras partes involucradas. Colaborar y cooperar en programas transfronterizos en los que existen poblaciones de tigres.
En
menos de un siglo la población de tigres ha descendido de 100.000
ejemplares a 3.200 y han perdido el 83% de su territorio. Desde los años
40, tres especies han sido cazadas hasta su total extinción: tigre del
Caspio o persa (Panthera tigris virgata), de Bali (Panthera tigris
balica) y de Java (Panthera tigris sondaica) -. De otra especie más, el
tigre de Xiamen, en China, tan sólo sobreviven unos 50 ejemplares en
reservas y zoológicos. WWF se ha propuesto dar la vuelta a estas cifras
con la campaña Tx2 que pretende doblar el número de ejemplares en
libertad en 2022 y que este año reúne a los gobiernos de 13 países y
diversas organizaciones internacionales. |