Las dificultades para hallar el amor son un vía crucis para un tendal de gente,
en una ciudad superpoblada. El problema para los enamoradizos, que tienen el
mandato y la necesidad de una pareja estable, se agrava porque hay demasiada
oferta de relaciones “lights”, y no tantos valientes dispuestos a hacerle el
punto de capitón al colchón que intenta unirlos de una vez y para siempre. Y
como negocio, para acallar tanta angustia, hoy sobran boliches, pubs after
office, celestinas y agencias matrimoniales, tours románticos y hasta sitios de
encuentros de 7 minutos al estilo "speeddating".
Las mujeres van a todos esos lugares, pero no descartan enganchar algún
perejil en los pasillos del supermercado, en el gimnasio o en algún seminario
sobre cómo impermeabilizar saquitos de té. También ellas aceptan citas a ciegas
con ese muchacho tan buen mozo que les recomendó una amiga, el cual, cuando
aparece, tiene una papada que le llega a la rodilla, le salen pelos de las
encías, sus relatos son más dudosos que las cifras del Indec y no tiene plata
ni para invitarlas con un agua sin gas. Los hombres, en cambio, cuando se
sienten solos andan tirándole los galgos hasta a la estatua de Lola Mora,
parecen Tarzán en cuclillas sobre una rama con el cuchillo entre los dientes,
actitud que los aleja del gremio femenino, fauna sensible que, cuando huele el
exceso de deseo masculino, cuando percibe la necesidad extrema del macho cabrío,
raja como si estuviera frente a una cucaracha fumigada. Si se avivan de esto,
ellos intentan esconder su mirada de ojos glaucos detrás de la pantalla de la
computadora, y buscan a la Julieta ideal por Internet. Este proceder les
reserva solo romances virtuales, o también algunas desilusiones, ya que las
chicas bellas tienen tantos moscardones alrededor que difícilmente pierdan
tiempo chateando para pescar un tipo. Conclusión, a ellos les queda encontrarse
con alguna de las otras, como aquella que manda una foto de Chloe Sevigny como
propia, pero cuando se acerca a menos de setenta centímetros se revela que tiene
bigotes, dientes superpuestos, pelo grasiento, granos en la cara, y es más recta
como una tabla de surf. Ahora, si dos almas se atraen tras una mesa de
café: ¿qué decir?. Les doy gratis algunas recomendaciones a ellas; si notan
que el fulano en cuestión les dilata la pupila: 1) Traten de llorar un poco
contándole al señor que son huérfanas y las crió un tío borracho que les pegaba.
2) Olviden el “marco histórico”, es decir, comentar detalles íntimos de sus ex
haciendo hincapié en el volumen de su patrimonio y de otros tamaños más íntimos
que le harán suponer a él de entrada que las abandonaron y que va camino a ser
vuestro “peor es nada”.3) Solo intenten parecerse en algo a la mamá de él, con
un lunar similar alcanza, algo que le haga sentir que no está corriendo el
riesgo de amar a alguien que no pertenece a su propia familia. |