El funcionario mendocino Marcelino Iglesias se realizó una vasectomía para
inaugurar el programa que él mismo creó en la obra social con mayor cantidad de
afiliados en Mendoza. Lo hizo a modo de ejemplo y para demostrar que la Ley de
Contracepción Quirúrgica se puede cumplir a pesar de que no esté reglamentada
aún. En un mes y medio ya recibieron 350 consultas de hombres de entre 25 y 40
años.
“Hoy estoy contento. Mirá”, y señaló hacia mi espalda. Roté y sobre la
melena de su secretaria pero en la dirección justa como para tenerlo siempre a
la vista, la mirada atravesaba el umbral de la puerta de su oficina y caía justo
sobre un póster gigante del Tomba de sus amores. El día anterior había jugado
con ellos el partido River-Godoy Cruz y de esa misma manera disfrutaba del
triunfo del equipo mendocino. “Así que hoy preguntame lo que quieras”, se rió.
Dice que desde que se hizo la vasectomía se siente mejor, que cambiaron
algunos aspectos de su vida. Marcelino Iglesias (53) tiene algunas batallas
ganadas en su lucha a favor de los derechos sexuales y reproductivos. Hoy es el
director de la obra social de los empleados públicos (Osep), la más grande de
Mendoza, con 330 mil afiliados. Pero anteriormente fue ministro de salud y
también legislador. A fines de abril, quiso predicar con el ejemplo y se
anotó primero en la lista para inaugurar un nuevo servicio: la contracepción
quirúrgica para hombres. Un poco enfrentándose a la desidia en la que ha caído
la ya aprobada pero desde hace mucho no reglamentada Ley de Contracepción
Quirúrgica provincial. Otro tanto, para hacer público un acto que él califica de
“amor y solidaridad para con nuestras mujeres”. La operación tuvo lugar en
el hospital El Carmen, de Osep. Consistió en la escisión y cauterización de las
puntas de los conductos a través de los cuales viajan los espermatozoides. De
manera que la eyaculación se sigue produciendo pero sin la posibilidad de
fecundar. Cualquier socio, a partir de los 18 años, puede realizársela.
Estaba contento por la decisión. En parte porque desde que anunció en
conferencia de prensa su vasectomía, el 20 de abril pasado, ya han recibido 350
consultas de afiliados y no afiliados. - ¿Cómo fue que tomó la decisión de
realizarse una vasectomía? - Bueno, esto es imposible desligarlo de los
valores y de la militancia de uno por los derechos sexuales y reproductivos
desde hace muchos años. Cuando fui ministro en 1986 presenté un cuadernillo de
educación sexual que fue piedra del escándalo de la oposición con argumentos muy
reaccionarios, oportunistas, oscurantistas. Además, lo venía pensando hace
tiempo. Creía que uno debe predicar con el ejemplo. - ¿Qué se murmuró en ese
momento? - Las mismas pavadas que se dijeron después, cuando presenté la Ley
de Salud Reproductiva en 1995, que fue sancionada en 1996: la familia, el
derecho natural, etc. Pero el primer traspié del 86 lo único que hizo fue
hacerme meditar sobre la importancia de trabajar en estos temas. Cuando fui
diputado en 1995 junto con un grupo de legisladores de todos los partidos entre
los cuales había varias mujeres del partido justicialista, que jugaron un rol
muy importante, logramos sacar una excelente ley. - ¿Cuál es la idea de
hacer público un acto privado? - Si bien esta es una cosa íntima que no
tendría por qué darla a conocer, quise hacerlo porque hay un derecho
personalísimo que la Constitución Nacional garantiza, que es el derecho sobre
nuestro propio cuerpo, y yo lo quise ejercer. Más allá de que considero que la
vasectomía es un acto de amor, de respeto y de solidaridad para con nuestras
mujeres. Recuerdo una frase que había puesto en la Ley de Salud Reproductiva y
que los grupos conservadores me criticaron mucho: “las hipocresías y omisiones
de nuestra sociedad en materia de sexualidad y reproducción, recaen sobre los
hombros, mejor dicho, sobre los vientres de nuestras mujeres”. Esto es asumir
los hombres algo de la responsabilidad de la anticoncepción, porque les pedimos
a nuestras mujeres que usen anticonceptivos orales, DIUs, que se hagan la
ligadura de trompas y a disgusto se usa un preservativo. Pero si uno compara los
métodos de anticoncepción quirúrgica, aún el menos invasivo que se le hace a la
mujer, que es a través de una cirugía laparoscópica, es mucho más invasivo que
esto, que es una cirugía de nada. - ¿Cuánto tiempo le llevó? - La cirugía
propiamente dicha creo que llevó 30 minutos. Diez minutos la preparación y siete
u ocho minutos por cada testículo. - ¿Requiere internación? - No, después
te dejan en una salita de pre-alta dos o tres horas. Pero yo me quedé media hora
y me fui porque me sentía perfectamente bien. Y de allí me fui a la conferencia
de prensa donde anuncié mi operación. - ¿Usted recomienda que sean los
hombres los que tomen la iniciativa de la contracepción quirúrgica? - Sí,
totalmente. - ¿Considera que es más aceptado socialmente que un hombre se
realice una vasectomía antes de que una mujer se haga una ligadura? - No, al
contrario. La imposición social dice que es la mujer la que tiene que cargar con
esto. - Pero es más cuestionada… - No, según mi punto de vista, ninguna
de las dos cosas es cuestionada. Sucede que el hombre se resiste. Los hombres
somos cobardones y siempre le hemos tirado el fardo a la mujer. Pero esto ha ido
cambiando, ahora se comparten muchas tareas y los roles están intercambiados.
Esto no le hace perder feminidad a la mujer ni masculinidad al hombre. En esto
de la vasectomía es lo mismo, había que dar un salto cualitativo. - ¿Y a eso
en qué lo nota? - Nosotros preveíamos que, desde que yo lo anunciara hasta
fin de año, íbamos a tener unas 100 consultas. Pero me equivoqué, porque hasta
el momento llevamos 350 consultas. El mismo 20 de abril empezó a llamar la
gente. Primero pusimos un día de atención, después dos y estamos viendo de
aumentarlos. Creo que darlo a conocer sirvió para desmitificar el dolor y la
pérdida de virilidad. Las estadísticas indican que las personas vasectomizadas
gozan más de su relación sexual porque no tienen miedo de embarazar. -
¿Quienes han consultado? - Son todas parejas, hombres de entre 25 y 40 años
que ya tienen dos, tres o cuatro hijos y no quieren tener más. Esto demuestra
que los hombres están pensando distinto. La sociedad le ha dado una naturalidad
a esto que algunos timoratos creían no iba a tener. Hay muchas consultas de
gente que no es de Osep. - ¿Y usted ha tenido alguna crítica? - Ninguna
(ríe), lo cual me sorprende. Los varones me cargan. Yo les digo: “No se hagan
problema, ahora las chicas hacen cola porque no corren riesgo” (ríe). Pero son
todas bromas comunes. - ¿Usted cómo se siente? - Fantástico. Ahora estoy
en pareja con una chica más joven que yo, en edad fértil. Pero a esto lo
conversamos y estuvimos totalmente de acuerdo. También se los comenté a mis
hijos. Ellos estuvieron totalmente de acuerdo. - ¿Cómo funciona el
servicio? - Cuando se solicita un turno, la trabajadora social y la psicóloga
ayudan en el proceso de esclarecimiento para la toma de la decisión. Luego van
con el cirujano, que les pide los exámenes prequirúrgicos, y después les da el
turno para la cirugía. Luego firman un consentimiento informado en el que
renuncian a la reversibilidad. Es totalmente gratuito. - También fue pionero
con el servicio de ligadura tubaria... - Cuando asumo en 2000 emitimos una
resolución para hacer ligaduras de trompas. Se hizo a raíz de un fallo, que
obliga a la Osep a hacer una ligadura de trompas, porque había sido denegada por
la gestión anterior. Entonces aproveché los argumentos del fallo y la normativa
que había en ese momento, que era la Ley de Ejercicio de la Salud, y sacamos el
primer antecedente jurídico de lo que después fueron todas las leyes de ligadura
de trompas en el país. La primera ley fue sancionada en Río Negro, como tres
años después de nuestra resolución. Sin embargo, no había marco jurídico para la
vasectomía. - ¿Por qué en ese momento no se trabajó el tema de la
vasectomía? - Se trabajó pero no logramos enmarcarlo jurídicamente, porque
era muy restrictivo el espacio. No era por puro derecho que se podía hacer una
ligadura de trompas, había que demostrar riesgo para la salud biopsicosocial.
Entonces nos abocamos al tema de ligadura y lo otro quedó postergado. - ¿Y
ahora cómo se logró habilitar este servicio? - En 2005 se sancionó la ley
provincial, que a nuestro juicio tiene algunas limitaciones que se subsanan con
la ley nacional. En consultas con el Programa Provincial de Salud Sexual y
Reproductiva, que nos hace llegar un consentimiento informado, establecemos el
servicio de vasectomía. - Pero la ley provincial aún no está
reglamentada y estudian enviarla de nuevo a la Legislatura para modificar dos
artículos. - La ley provincial no se reglamentó porque tiene huecos, con
esto de la reversibilidad (y el consentimiento del hombre como condición para
que la mujer pueda acceder a ella). Estas son cosas que se pusieron para que la
ley no tuviera aplicación. Es la eterna tarea obstructiva de los que pierden los
debates ideológicos y ponen zancadillas. Pero la ley nacional vino a suplir todo
esto. El gobierno provincial tendría que haber mandado la modificatoria y no se
mandó. Si no fue ahora, en la próxima gestión va a ser un tema de trabajo. -
¿Y usted en que marco legal se hizo la vasectomía? - Hay una complementación
de leyes, de la provincial y de la nacional. Si llega a haber un juicio los
jueces van a fallar a través de la ley más benigna a favor de la persona. El
tema jurídico no es importante en esto. Mientras la Ley de Contracepción
Quirúrgica -cuya aprobación llevó un debate encarnizado de cinco años en la
Legislatura y en la calle- está frenada en la oficina de Asesoría Legal y
Letrada de la Casa de Gobierno, Iglesias demuestra que no le teme a las amenazas
de juicio que lanzan algunos sectores fundamentalistas en los casos en los que
se ve interrumpida la concepción. Aunque, sigue siendo extraño que esta noticia
no haya tenido repercusión en estos nichos de opinión. ¿Qué hubiera sucedido si
hubiera sido una mujer, funcionaria y con las trompas ligadas la que se hubiera
puesto en el centro de la escena mediática como ejemplo?.
Artemisa
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